22 de abril de 2008

Delante del palco de la música, sentado en un buen sitio bajo la lona de un tabernero ambulante, luchaba por no perder la raya del horizonte escudriñando la lejanía a través de una cortina de agua. Conservo alguna foto en blanco y negro... ¿Estaría pensando que era injusto acabar teniendo un destino borroso en un puerto pequeño de no más de noventa vecinos donde llovía de forma permanente?

La banda municipal, como todos los días de feria, había abierto el baile con el pasodoble Amparito Roca. Nadie dudaba que, antes de terminar, acabaría lloviendo como siempre. El cielo, los paraguas colgados de los cuellos de las chaquetas, la mirada húmeda de los perros, los presagios cotidianos –todo junto-, parecían decirme: «Necesitas dejar de escuchar tanto adagio que nos traen los inviernos de la vida, parar ya de escribir letras tan tristes, dejar de hacer ese tipo de cosas... en el fondo, tan sólo peligrosos malabares por el difícil margen del acantilado»

Ahora, la bruma –otra bruma distinta, y esperada- se aprieta delante de mí, y me cierra el paso cuando busco un rayo de nitidez que me permita regresar de aquellas postales. Cualquiera tildaría de incoherentes estos largos paréntesis opacos bajo la luz roja del revelado. Lo que emerge de allí, lo hace en pequeñas dosis. La cubeta de la memoria es lo más parecido a un nido: u
na imagen incompleta, en un papel ondulado, que duda temblorosa.
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Tocaban siempre algo de Los Tamara, eso sí lo recuerdo. Pero no puedo decir qué, ni si el solista era Pucho Boedo.

14 comentarios:

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Hola Pollo, buenos días.
Me gusta la expresión la bruma se aprieta delante de mý.
Y me gustan los pasodobles, guardan un sabor añejo, que siempre me hacen regresar a un ayer aunque en ese ayer jamás haya estado.
Un kiss de café

ANA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ANA dijo...

Yo no los tildaría de "paréntesis opacos"
Digo, Pepe que aquí ha pasado algo,
te me has adelantado, tenía algo para el próximo post con ese fondo de armario de fotografías, luz roja, revelador y mis recuerdos,papel mojado, colgando de pinzas de la cuerda de mi blog.
Otra vez será.
. . .
Tus recuerdos con música no son una melodía solo porque suenen si no porque me llevan, a su ritmo, me acompañan en cada giro, en cada paso.
Pues de este rollo, te han salido unas fotografías en el blanco y negro de los recuerdos, muy hermosas, tristes...mirando a ese horizonte líquido con los ojos de la memoria pero hermoso.
Un beso,
ana.

Dédalus dijo...

Siempre sentimos que la memoria sean palabras o imágenes, sensaciones que revivimos e incluso olores... Pero hay algo que se nos escapa y que no recordamos: la huella que ciertos acontecimientos dejaron en nosotros. Esa huella (emocional) está ahí, y aunque nuestro cerebro no la codifique, para traérnosla al presente, ella está presente, dentro, no sé muy bien dónde... Pero nos hace ser lo que somos, nos configura y pertenece.

Un abrazo, Pepe.

-Pato- dijo...

Hacer una retrospectiva de esas postales bellisimas a mi siempre me deja extenuada. Feliz, pero con un cansancio casi cercano al dolor.

Y noto que hay ciertos olores, perfumes, sabores, músicas, destellos de imágenes, pasajes inesperados que imprevistamente me tiran sobre esas postales.

¿será melancolía?

No importa mucho lo que sea, importa que sucede y dibujarlo con algunas palabras es lo que mejor me hace.

Ah, tambien me salen chalecos tejidos con hebras invisibles ;) aquí te dejo el tuyo, espero lo uses en estos días de media estación que estás viviendo.

Besos

Margot dijo...

Sin querer, a veces sucede, me vino a la cabeza una de mis canciones preferidas de Radio Futura -la música, otra que también teje la memoria a su antojo, un nido distinto- "el jaleo de los días de feria ya se oía a un kilómetro del pueblo...".

Y ea, me haces dibujar una de mis postales.

Mi músico ambulante y yo nos vamos chasqueando los dientes. Pero antes te dejo un beso!

Maria Coca dijo...

La lluvia sirve para mojarnos los sentimientos. Y uno regresa a un lugar plagado de recuerdos del que, después de todo, nunca hemos salido.

Besos con sol.

calma dijo...

Ya ves... tú hoy tienes verbena y yo... cansancio, pero vengo y te beso y te dejo una caricia y una rosa.

ANA dijo...

A VER!, NO ENTIENDO NADA, de tu comentario en mi post, fractales,
Pepe explicame como si fuera tonta, porque no entiendo el juego de palabras
monbijoux@msn.com,
hazlo aquí en eta dirección porfa.
Y Feliz dia de San Jordi,
un besito,
ana

Mityu dijo...

Sabía que vendría hoy. Seguiré viniendo. Más allá de recuerdos no compartidos, anecdotarios que cuelgan a modo de fotos, de retazos, de apariencias de esencias, hay afinidades del alma, que sabe de bordes de acantilados.

El supremo secreto es el supremo trabajo, la obligación primera, también el derecho primero, también el regalo primero. Para con uno, para con los demás: Empezar cada día.

a cada ráfaga
se desplaza en el sauce
la mariposa

Basho

Un saludo

mera dijo...

Siempre acabas volviendo, es que los Tamara son muy pegadizos.
Un abrazo, Pepe

PIZARR dijo...

La bruma, los acantilados, la banda municipal, 90 habitantes... creo que me gustar�a poder perderme una temporada por ese mundo que describes.

Pero con tu m�sica sonando siempre.

UN BESO

Sasian dijo...

Me encantan los malabares que eres capaz de hacer en el margen del alcantarillado, ya sea en papel de servilletas de bares, bajo la lluvia, con las dudas de tu memoria, los recuerdos incompletos, besos soñados, o tus caperucitas disfrazadas.

Un placer, siempre pasar por aquí

besos.

FLACA dijo...

Pepe:
Se me acaba de borrar todo lo que había escrito. No sé si me saldrá igual. Te decía que la semana pasada largué el tema de los recuerdos en la mesa de mi boliche y se prendieron todos los de la cofradía como pirañas. Algunos ahí y en sus páginas,no sabés las fotos que trajeron al presente. Los portugueses y nuestros vecinos brasileros llaman a eso "saudades", palabra que no tiene traducción exacta al castellano, pero que encierra extrañar + dulce y suave tristeza que acaricia. Bueno, lo cierto es que de este lado del Atlántico estamos entrando en el otoño, estación afín a todo eso. Pero del lado de ustedes están entrando en la primavera con todo aquello de " que por mayo era por mayo/ cuando hace la calor/ cuando los trigos encañan/ y están los campos en flor/ cuando canta la calandria/ y responde el ruiseñor/cuando los enamorados/van a servir al amor". No hay dudas, esto que nos pasa es la añoranza, propio de la edad.
Me tocó fuerte esa frase tuya "La cubeta de la memoria es lo más parecido a un nido: una imagen incompleta, en un papel ondulado, que duda temblorosa".Pepe, qué hermoso.
Me voy a buscar en el emule algo de Los Tamara y el pasodoble de Amparito Roca para compartir bien estas postales contigo.
Tengo una caja llena de viejas fotos en blanco y negro, tal vez sigan saliendo poco a poco.

Un abrazo otoñal, como esta Flaca.