7 de febrero de 2012

Un pie a continuación del otro, un día después del anterior y antes del siguiente... jugando así (sin echar órdagos), su partida al tran-tran con la vida...  el próximo viernes cumplirá ciento un años.  Dice que no ha sido feliz, si por felicidad se entiende un estado permanente, que ya sabemos que solo existe en sueños...
Como todos, dice haber experimentado etapas, momentos, instantes hermosos…  según él, los menos. Tal vez por eso, rara vez habla de ellos. En su mente, está presente más la amargura. Precisamente sostiene con orgullo que fue a este dolor de la existencia a lo que ha sobrevivido y lo que le ha ayudado a resistir hasta hoy. Esa ha sido la clave de su larga vida.
Yo empiezo a felicitarle ya, porque quiero disfrutar del salto que va a dar, arrancando desde atrás y levantando la pértiga según va viendo llegar el día.

5 de febrero de 2012



Si digo pan

y mi poema no convoca

a los hambrientos a la mesa,
es porque la palabra ya no sirve
y la poesía exige otro lenguaje.



Si digo amor

y mi poema no provoca
una tormenta de besos y canciones,
es porque la palabra perdió su magia
y la poesía debe buscar una nueva voz.



Si digo vida

y mi poema no revienta
un alba de luceros y primaveras,
es porque la palabra quedó sin dioses
y la poesía debe estar al servicio del hombre.



Si digo libertad

y mi poema no revoluciona
la conciencia de los sedientos de paz,
es porque la palabra dejó de ser instrumento
y la poesía está obligada a cambiar de poetas. 



Gilberto Ramírez Santacruz,  (Ava-í, Paraguay, 1959) 
  

28 de enero de 2012

El tiempo pasaba y con él, la vida. Continuábamos viviendo en la buhardilla-palacio de la calle Maldonadas, donde (como dije ya) éramos muy felices.  Por aquel entonces, había entre nuestras amistades un matrimonio jubilado que tenía muy poca pensión. Con ellos vivían unos cuñados gracias a los cuales iban saliendo adelante. Pero un día, los cuñados tomaron la decisión de irse, dejándolos en muy mala situación económica. Al mismo tiempo, el casero se lo pone a la  venta con derecho preferente. Entonces nos dijeron que fuésemos para junto de ellos (que estaban de alquiler), y que nos dejaban el piso para que lo comprásemos nosotros si les respetábamos una habitación para ellos mientras vivieran.

Y en esto que el marido se muere; así que  aceleramos los papeles y cerramos la operación ante un notario. Antes, los caseros cuando querían vender los pisos tenían que hacerlo en relación al importe del alquiler. Por eso nos salió muy arreglado de precio. Lo fuimos pagando en mensualidades y lo desempeñamos en poco tiempo. Era monísimo, en lo más céntrico de Madrid, entre la plaza Mayor y la plaza de la Cebada, todo exterior, con balcones a dos calles. Claro, que tuve que hacerle una reforma que me costó casi como el piso. Le cambié todo el suelo e hice un cuarto de baño, que antes no era frecuente tener esos detalles, y las visitas les gustó mucho como quedó.

La buhardilla me la pidió un amigo dibujante que la quería como estudio (el tamaño era ideal) para pintar. El casero aceptó el cambio de alquiler. Se trataba de una bellísima persona que me apreciaba mucho. Creo que le subió algo la renta.

Como decía, por aquel entonces ya andábamos bien de ingresos. Lo que ahorrábamos lo iba invirtiendo en bonos Bankinter al 12,75%; o sea que iba creciendo solo, porque no lo tocábamos. Había gente que nos tenía envidia, pero eso no se puede evitar. Ya de soltero me pasaba, siempre vestía muy bien. Era delgado, la gente me confundía con un estudiante. En una ocasión me acompañó una chica; era artista, trabajaba en el coro. Le entró la locura de casarse. Estaba empeñada en dejar el teatro. Al final conseguí convencerla. Le propuse una buena amistad, y que con el tiempo ya veríamos. Luego, se fue enfriando la cosa. 

Esperé a los treinta años para casarme. Entonces ya sabía muy bien lo que hacía. La boda fue en la iglesia de la Concepción, en la calle Goya. Estrella estaba sirviendo en casa de unos señores, en la calle Velázquez; pero estaba harta de unas jornadas tan largas. Yo también estaba harto de estar de patrona, rodando desde los dieciséis años. Las circunstancias de Estrella eran muy similares. Los dos estábamos solos, no teníamos a nadie que nos ayudase y decidimos casarnos. Así que mandamos pedir los papeles.

Asistieron nuestras amistades. A mí fueron a verme mis jefes. La misa (antes era impensable casarse de otro modo) duró más de una hora. La gente estaba cansada, porque el cura no hizo más que darnos consejos: que estuviéramos juntos y unidos hasta que la muerte nos separase, etc. Le aceptamos la recomendación y así estuvimos: juntos siempre hasta que la muerte nos separó. El citado cura se llamaba don Jesús Torres Losada. Recuerdo que le dijo varias veces a Estrella: «A ver esta estrella cómo reluce» 

Cuando salimos, todos nos decían: «Ya podéis ir bien casados. Qué barbaridad, creímos que esto no se terminaba nunca»  Y así fue de largo nuestro enlace: sesenta años juntos.  Pero llegó el día que ella se cansó de estar conmigo. La muerte vino a buscarla y me dejó solo.

Pepe padre
(continuará)
  

22 de enero de 2012

Cuando miro para atrás… lo que soporté durante cuarenta años… las horas que trabajé y no me pagaron… lo que tenía que aguantar con tal de que no nos faltara en casa el salario... (unos sueldos tan ridículamente pequeños).  


(Por lo que veo, todo esto empieza a pasar ahora de nuevo…)

Pero volviendo al fútbol: el traslado a acomodador nos supuso a la familia un desahogo económico muy grande. Con el fútbol gané mucho dinero en propinas todos los domingos que había partidos. Traía a casa los bolsillos llenos de monedas. ¡No me lo podía creer! El sueldo mío y el de Estrella lo metíamos casi entero en el banco. Apenas gastábamos de ahí. También tenía dinero en casa para los amigos que se veían en un apuro y yo lo podía remediar. Llegaban a casa y me decían «Pepe, estoy en un apuro. A ver si me puedes ayudar, que tengo una letra que me vence y no tengo para pagarla»

El hombre en cuestión se marchaba llorando. Yo quedaba contento de haber hecho un favor a un amigo y quedaba muy orgulloso, sin mirar si me lo iba a devolver o no.

En esta vida hay dos clases de ricos: unos tienen mucho dinero, otros tienen salud. El que tiene dinero y no tiene salud es el más pobre, porque no puede disfrutar del dinero que tiene. El que tiene menos dinero es más rico si tiene salud; lo poco que come le sienta bien. El rico, como está enfermo no puede disfrutar de los millones. La avaricia nunca fue buena. ¿Para qué quieres más de lo que puedes gastar? 

Yo, sin tener esas cantidades de dinero, ayudé a mucha gente por aquel entonces. No hacía falta que me pidieran nada. Sólo con verles la cara me era suficiente. Y cada vez que hacía un favor, notaba yo que cogía más fuerza, como si me pusieran una inyección. Creo que entre todos –que fueron muchos- me están dando fuerza, salud y bienestar. Noto que me tienen en la memoria; y ahora, a menos de un mes de cumplir los 101 años, sé que me están recordando a menudo y dándome las gracias. 


Pepe padre
(continuará)

14 de enero de 2012

Como Machado amo la primavera pero el invierno de la Historia se empeña en tropezar con baldosas levantadas.
Nuestros ojos se juntan, baten sus alas a cámara lenta, revolotean...
(Copos de recuerdos bajo la luz de la farola sobre la acera solitaria) 
Tiempo atrás cargaba con la bolsa de basura cada noche y aprovechaba para no derrochar los sustantivos que quedaban.
La vida se encoge nos encoge con preguntas que empañan los espejos de tanto condensarse sin respuesta...
Ni siquiera Pulgarcito repasa ya las geometrías de los hules buscando migas de pan tiradas a los dados...


...¿O eran bolitas de servilletas?

.
Codorníu.

8 de enero de 2012

Comienza el 2012 y sigo fiel a Lezama Lima, porque Paradiso siempre tiene una frase para mí que se me aparece en el momento oportuno. También yo ando "con la punta de la lengua especializada en sabores amargos", como Oppiano Licario. Me gustaría vivir lo que está pasando con la sonrisa puesta de este joven del vídeo, que he conocido hoy cotilleando por internet; pero mi lengua me dice que no puedo, las salidas individuales no entran en mis planes.

En los suyos, sí. Se llama Josef Ajram, nacido de padre sirio y madre catalana. De una manera muy didáctica, expone las razones por las que la actividad económica está con encefalograma plano; dicho de otra forma: el porqué los bancos "no disponen" de dinero para conceder créditos en el mundo real.  Eso uno. Y dos: el porqué es tan necesario continuar con este miedo y esta espiral permanente de malas noticias.

El sistema ha llegado a una fase tal que la economía especulativa se ha constituido en alternativa y necesita de todas esas sumas de dinero: de todas. Por decirlo de una manera más sencilla: ahora se gana mucho más arriesgando en los escenarios financieros que en los proyectos de carne y hueso.

Él chico este lo sabe, y debe ganar un pastón viviendo de eso.



Codorníu.

23 de diciembre de 2011

codorniu
brinda

por

sus

amigos
Y les desea de corazón que el año 2012 no les traiga aquello que tanto les tienta de los escaparates, sino todo -absolutamente todo- lo que realmente necesitan y en justicia les corresponde.                                                                                   
   


21 de diciembre de 2011



Los corazones de los hombres se reconocen en la misma soledad.
Como los zapatos.
¿Por qué extrañarse entonces de esa atracción para compartir la soledad?
Todo: las palabras, el dolor, la herida, los cuerpos, la sorpresa...  empujan a ello.
Todo a través del diminuto instante donde se acumulan los siglos, y los sueños sueñan lo que no se puede decir.


Codorníu.

10 de diciembre de 2011

2 de diciembre de 2011

"El deseo nos empuja y nos crucifica, llevándonos cada día al campo de batalla donde, la víspera, fuimos derrotados, pero que, al alba, de nuevo se nos antoja terreno de conquistas; nos hace construir, aunque hayamos de morir mañana, imperios abocados a convertirse en polvo, como si el conocimiento que de su caída próxima tenemos no alterara en nada la sed de edificarlos ahora".


 Muriel Barbery,

 La elegancia del erizo.



Así estamos, en este punto desencolado de la Historia, asistiendo impotentes a cómo se deshilacha todo. 


Perdiendo en un día lo avanzado en un año; en un mes, lo conseguido en diez años; y en un año, lo que ha tardado en levantarse un siglo. 


Como si todo fuera de lo más natural, nos rendimos a los mercados mientras volvemos de las urnas tarareando el estribillo de aquella premonitoria canción de Aute: 


"Lo que viene, se va;

como suele pasar
el viento, el viento..."


Codorníu.



13 de noviembre de 2011

En la cola...


- Votaré en blanco, porque los odio a todos -dijo él-. Son horribles.
La señora de la cola lo escuchaba en silencio. De pronto, él se fijó en su carnet:  era una interventora del PP. 
Él se disculpó por patoso. Pero ella sonrió:
- ¡Si estoy encantadaaa..!  Ahora, los que odian a los políticos son todos de izquierdas.

Santiago Roncagliolo (Lima, 1975)





30 de octubre de 2011

Jeje... ¡Vaya! ¡Qué susto me he pegado! Resulta que hoy encontré por YouTube este vídeo (colgado a continuación, más abajo), y cuando lo fui a subir al blog había olvidado los datos de usuario y no podía acceder. Imaginaos: a lo largo de la mañana, Aguas abajo se estuvo debatiendo entre los dos modelos teatrales de la Grecia clásica. 


Al fin, salió comedia. ¡Menos mal!  El equívoco ha tenido un feliz desenlace. Valga este susto para aprender, y constatar el famoso refrán de que "todo lo que no se usa...


Con todo este lío se me ha pasado hablar del vídeo; aunque yo creo que no necesita presentación. El mensaje es súperclaro: ir directamente al corazón de una economía al servicio del ser humano. 


Por ahí habrán de transitar nuestros pasos, si no queremos cargarnos la especie.





Codorníu.


28 de agosto de 2011


Señores diputados: ¿Les suena eso de todo para el pueblo, pero sin el pueblo, ahora que andamos con la Constitución a las vueltas? Miren, encontré esta preciosidad, impresa en letras de oro, por si quieren cambiarla, dado lo incómodo de su presencia: 


"Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general".

No, no se trata de Cuba... la denostada Cuba. Qué va. Es el Art.128.1 de la Constitución española.


Reconozco que soy un ingenuo, porque me sigo cuestionando: ¿Qué se entiende por interés general?

Al parecer, al responder a esta pregunta, ustedes, sus señorías, no piensan en los pensionistas, los parados, los enfermos, los estudiantes... y en fin, todas esas cosas que afectan a la gente corriente; sino en los bancos (que hay que salvar con cargo al presupuesto, cuando debería ser al revés) y en un puñado de tipos podridos de euros, que disponen -gracias a sus labores legislativas- de escandalosas fórmulas legales para pagar la mínima cantidad de impuestos, so pretexto de que no se los lleven a otra parte. Aunque, a estas alturas, todos sospechamos que lo más jugoso de sus fortunas anda ya en paraísos fiscales, tan opacos como delictivos. 

Está claro, señores "elegidos democráticamente" que eso del interés general no significa lo mismo para ustedes que para nosotros, los ciudadanos corrientes. 


Un momento...  ¿No huelen?


Este país apesta a dictadura. Cada cuatro años, abren el ventanuco; nos dejan sacar la mano y echar la papeleta: ahí se acaba nuestra participación. Después, sólo queda el crujido del cerrojo. Y de nuevo la oscuridad más absoluta. 


Qué pena, ¿no?


Codorníu.

19 de agosto de 2011

Defender los derechos civiles es defender la democracia


"Primero vinieron a buscar a los inmigrantes y no dije nada porque yo no era inmigrante.

Luego vinieron por los parados y no dije nada porque yo no estaba en paro.

Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los “indignados” y no dije nada porque yo no iba a todo eso del 15M.

Luego vinieron por mí; pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada"

(Adaptación de una cita de Martin Niemöller, atribuida a Bertolt Brecht por error)

13 de agosto de 2011

El estado de 'Gao Le Gao'

Esto no es un blog de cine. Entre otras cosas, porque no me considero -ni soy- ningún experto. Digamos, que tan sólo me aproximo a un aficionado que va a ver una película una vez por semana. Además, en esto del cine, todo es muy subjetivo, muy particular...  Y lo que le entra a uno hasta el corazón,  a otro puede ser que le deje indiferente.

Las circunstancias han hecho que pase estas vacaciones sin moverme de casa; quiero decir, sin ir a lo de siempre: unos días a la playa. Como contrapartida, he podido disfrutar de mucho tiempo libre, que en otro momento de mi vida hubiese utilizado en escribir y leer, por este orden.

Sin embargo, este verano me pedía el cuerpo algo más pasivo en consonancia con la etapa que atravieso. En cierto sentido, todo "timing" vacacional no es más que el encaje de una gestalt que persigue ensamblar sus piezas. En esta ocasión, por fortuna, el cine me pasó una clave para armar el rompecabezas; aunque el toque oriental está yendo a cargo de un fisio de Singapur que hace milagros.

Volviendo al cine. Me gusta rebuscar en las películas que han pasado desapercibidas. Aún no ha terminado agosto y ya he visto más de cincuenta. Cuando las estrenaron estaría mirando hacia otro lado. No todas son recomendables, claro está; pero, tras un primer balance, me atrevo a entresacar algunas “joyas”, por si alguien se encuentra en uno de estos momentos en que su latido se parece al mío. Estas son las que me han dejado una buena impresión:

Cine español: El cielo abierto, El pájaro de la felicidad, Ficció, La vida de nadie, Sólo mía, Las horas del día, La educación de las hadas, Vida y color, Frío sol de invierno, Éxtasis, La primera noche de mi vida y Sólo quiero caminar.

Cine internacional:  Chloe, En la ciudad blanca,  XXY,  La tregua, Exótica, No te muevas, Deliciosa Martha, El dulce porvenir,  El aura y Trois coleurs (kieslowsky). 


Para terminar. Estoy seguro que si vierais un bote que pusiera en su etiqueta 'Gao Le Gao', os sonaría muchísimo por todo: el diseño, los colores, los materiales...  y enseguida descubriríais que se trata de nuestro popular Cola Cao, que está teniendo un éxito soberbio por tierras de Marco Polo. Pues bien, 'Gao Le Gao' no es una traducción literal, sino una expresión en chino mandarín que significa Grande Felicidad. 


Vaya, me he complicado un poco para deciros algo tan simple como que espero que estéis 'Gao Le Gao', es decir, disfrutando.
   
Codorníu.

6 de agosto de 2011

5 de agosto de 2011, entrada en Puerta del Sol al tercer intento.

                      
                           Sólo un beso callará mi boca






"No me pregunten mi edad, tengo los años de todos…"
                           (Quintín Cabrera, uruguayo)

1 de agosto de 2011

Estrella y yo no pasamos hambre, porque trabajábamos los dos y no teníamos hijos por aquel entonces. Incluso tuvimos suerte por tener un piso para nosotros solos (la gente normal alquilaba habitaciones con derecho a cocina); aunque tuvimos que rodar en varias ocasiones de un lugar para otro, hasta que nos estabilizamos en una buhardilla, que para nosotros fue como un chalet de ahora.

Allí nació nuestro hijo. Recuerdo que llegábamos rendidos de trabajar todo el día y Estrella tuvo que pedir una excedencia. No recuerdo bien si fueron cinco o seis años. Nuestros ingresos bajaron; pero yo me coloqué los fines de semana de acomodador en el Campo del Real Madrid y, con lo que me pagaban y las propinas, apenas notamos la pérdida del salario de mi mujer.

Sin embargo, no todo lo que me trajo este empleo fue positivo. En mi trabajo diario, el encargado era del Aleti  (Atlético de Madrid), de esos que odian profundamente todo lo que huela a "merengue".  Padecí cuarenta años de persecución por parte de este individuo, llenos de anécdotas y ejemplos, que no voy a relatar aquí porque tendría que traerlas de una parte de mi memoria que esa sí que no tengo ningún interés en recuperar.

No sé que es peor: si tener enemigos por el fútbol o por la política.

(continuará)


Pepe padre.

25 de julio de 2011

Ayer soñé que podía... y hoy puedo.

Hace ya tiempo (se ha publicado abundante material en los últimos cincuenta años) que van quedando al descubierto muchos lunares negros de la personalidad en cuanto a su manifestación como conducta social.

Estamos en una sociedad enferma, de eso no hay duda. La actual Arca de Noé lleva en su pasaje cantidad de seres humanos enfermos, como no podría ser de otra manera. En la Biblia se les conoce como "animales", con perdón de los auténticos.

Los estudios de los psicólogos sociales han conseguido demostrar ya con pruebas fehacientes que es necesaria una personalidad de psicópata para triunfar (subir, ascender, trepar) en empresas y otras escaladas de lo público y lo privado. No es el único factor, por supuesto; pero es un denominador común para los que pretenden elevarse como un cohete. 

Por ahí comienza a saltar la primera señal de alarma: ¿quién nos dirige? ¿quién nos gobierna? ¿cómo pueden gestionar los valores y las emociones aquellos que no pueden sentir nada o casi nada ante el dolor de los demás? A las pruebas me remito. El capitalismo necesita de esos "enfermos" y además necesita ensalzarlos como "modelos" de acción para que no sientan el vacío social. Patético ¿no?

Por abajo también los hay, cómo no. Son seres que por circunstancias diversas, no han logrado encontrar una manera que se admita dentro de lo "legal" para satisfacer sus propósitos de éxito social. Andan entre nosotros, son ciudadanos grises, pueblo a secas. Conclusión inmediata: su mundo emocional se llena de una rabia difícil de contener. A su alrededor sólo falta un culpable en quién volcar toda esa insatisfacción.

Rabiosos, los hay por todas partes. Valga como ejemplo el ambiente que se "masca" en torno al fútbol: lleven a su hijo pequeño un día a una grada en directo, y si tienen por aquí dentro algo sano, no volverán. O volverán lo justo, que es muy poco.

Hay más escenarios donde se ejerce violencia, muchos más. En la mente de todo el mundo están esos comportamientos agresivos que andan por ahí buscando lo que se conoce como un "chivo expiatorio". Me los salto para ir directamente a referirme a aquellos violentos que vemos en las manifestaciones políticas, bien con sus gritos, bien con sus consignas, bien con sus actos.

Alguien, que ahora mismo no recuerdo, dijo una de las mayores verdades al respecto:

"Cuando un loco empieza a ser consciente de que lo es, deja de estarlo inmediatamente. Es imposible estar loco y ser consciente de tal estado"

La gente violenta no se reconoce a sí misma como tal. Siempre hay alguien que "se lo ha buscado". Siempre habrá una cobertura ideológica que les ponga un paraguas. Por fortuna, hay algo que no falla a la hora de identificar a estos enfermos. Al margen de la razón que esgriman para justificar sus maneras, los propietarios de toda manifestación de violencia en cada uno de los niveles que hemos citado (crispación contenida, incitación o acción) no pueden evitar -tarde o temprano- tener otra conducta que esa que emerge de su infierno interior: Por sus actos los conoceréis, se dijo. 

Me seducen del 15M muchas cosas. No las vamos a enumerar aquí. Pero por encima de todas ellas, se lleva la palma la naturaleza pacífica de sus métodos de acción. Mientras consigamos mantener aislados a los enfermos (que los hay), que buscan aquí lo mismo que en el fútbol, podremos llegar muy lejos. 

La resistencia pacífica no tiene ya que demostrar su eficacia para conseguir cambiar la Historia. 

Codorníu.



20 de julio de 2011

Un fantasma recorre Europa

Un lúgubre fantasma recorre Europa, y Europa no se da por enterada: los seguros de impago, o credit default swaps (CDS), unas "armas financieras de destrucción masiva", como los bautizó en 2002 el financiero norteamericano Warren Buffett, han derivado en letales armas especulativas contra Grecia y el euro.

Aparentemente, esos CDS son pacíficos contratos de seguros para gente prudente que busca protegerse del riesgo de impago asociado a la compra de un bono u otra deuda peligrosa. Pero en realidad se asemejan a los paquetes de hipotecas basura que se trocaban en activos para inversores ávidos a base de titularizarse, trocearse, mezclarse y perderse el origen del contrato básico al que respondían, también llamado subyacente.

Estos seguros CDS cubren el impago de cualquier contrato y pueden formalizarse sin necesidad de que el comprador posea la deuda: son derivados, son "aire fino". Y sirven también para especular, para apostar contra la posibilidad de un impago: se está haciendo a mansalva con Grecia y con otros periféricos.

¿Son armas mortales, como protestaba Buffett? ¡Y tanto! Doblegaron al gigante asegurador estadounidense American International Group, AIG, en septiembre de 2008, la segunda ficha del dominó desbaratado con la quiebra de Lehman Brothers. AIG era el mayor agente de CDS. Operaba estos seguros sobre paquetes de hipotecas basura o de otros activos (CDO) también con frecuencia basura. Hasta que el pánico post-Lehman ahuyentó a los clientes. Y el Estado hubo de saltar a su rescate en varias fases, por un coste de 173.000 millones de dólares.
Y son de destrucción masiva porque, como las que se buscaban a Sadam Husein, no se sabe dónde se ocultan. Se acuerdan over the counter, entre operadores, sin intermediarios, fuera de las Bolsas, fuera de balance, carecen de registro central, ningún organismo los controla, pero están "en todas partes, dispersos por el sistema financiero mundial". Nadie sabe cuántos hay ni dónde, entre otras razones porque los bancos de inversión que los crean los colocan en vehículos especiales ubicados en paraísos fiscales, a salvo de cualquier Hacienda y cualquier control, descontaminando sus propios balances.

Muchas apuestas especulativas contra la Europa del euro se están haciendo mediante estos fantasmagóricos CDS. De esta forma, los partidarios de que Atenas reestructure su deuda o suspenda pagos minimizan su peligro. Una de sus cabezas mejor amuebladas, Zsolt Darvas, desaira la alerta lanzada por el BCE según la cual el impago griego generaría una dinámica peor que la de Lehman. Su argumento clave es que los CDS brutos sobre Grecia solo ascienden a 51.800 millones de euros, más o menos lo que la deuda helena en manos de la banca europea .

Pero esta es una cifra ingenua, la declarada voluntariamente por los actores a la Depository Trade and Clearing Corporation. Puede ser muchísimo más alta, porque el total del mercado internacional de swaps ronda los 60 billones de dólares, según la patronal del subsector, ISDA. Un tamaño igual al de la economía mundial. De modo que si Grecia impaga, habrá un terremoto en el mercado de CDS. Una metástasis de alcance insospechable. ¿Como Lehman? O como AIG.

Hay un antídoto futuro contra este fantasma. Prohibirlo como arma especulativa. Qué solo puedan asegurarse contra el impago comprando CDS quienes efectivamente posean deudas que deseen asegurar.
XAVIER VIDAL-FOLCH, El País, 14/07/2011

3 de julio de 2011

Tumulto euro, de Juan Francisco Martín Seco, en Público

El pasado miércoles, el Parlamento griego aprobaba un duro plan de ajuste. Mientras en la calle se desencadenaba una guerra campal, la euforia se adueñaba de las bolsas europeas. No resulta difícil concluir quiénes son los beneficiarios y quiénes los perjudicados. La situación se parece excesivamente a las intervenciones que en el pasado realizaba el FMI en los países subdesarrollados, concediendo préstamos en condiciones tan severas que las misiones de este organismo iban acompañadas de revueltas, huelgas y violencia callejera. “Tumulto Fondo”, llegó a denominarse. La medicina mataba al enfermo, y bastantes de estos estados tan sólo han comenzado a respirar cuando se han liberado del FMI y del Consenso de Washington.


¿Cuál, entonces, es la razón del rescate? Desde luego, no es salvar al país heleno, sino ganar tiempo para que los bancos europeos terminen por liberarse de la deuda griega. Entre 2009 y 2010, las entidades financieras alemanas han reducido su exposición a la deuda de los mal llamados “PIGS” (Portugal, Irlanda, Grecia y España) de 500.000 a 230.000 millones de dólares, y de forma similar las francesas. 
Dentro de un año, Grecia seguirá igual o peor y tendrá que abandonar el euro y reestructurar la deuda, pero esta, sin embargo, ya no se encontrará en manos de los bancos franceses o alemanes, sino del Banco Central Europeo (BCE) y del resto de los estados de la eurozona. Es posible que a medio plazo, España o Italia, para sobrevivir, tengan también que salir de la UM, pero entonces tendrán que enfrentarse no sólo a su endeudamiento sino al transferido por las entidades financieras europeas. 
A pesar del llamado contagio, hasta hace poco el problema era de los bancos. Ahora ya lo compartimos. Mañana será exclusivamente nuestro.
Juan Francisco Martín Seco. Economista.


Más claro, el agua: la quiebra de Grecia (y otros) es un hecho, que no se puede dejar que suceda POR AHORA. La causa: ganar tiempo. ¿Para qué? Porque ante una situación de quiebra, los bancos acreedores no cobrarían buena parte del capital prestado. Solución: darle un crédito de rescate por parte del Banco Central Europeo (o sea, con los presupuestos ciudadanos de los estados miembros) para que vaya pagando los intereses. De esta forma, la banca privada  alemana y francesa  van recuperando sus préstamos según llegan los vencimientos y van liberando y reduciendo el porcentaje de deuda contraída en el pasado. Y cuando ya apenas les quede deuda por recuperar, dejarán caer a los griegos sin contemplación alguna y la quiebra ya no les pillará como acreedores. Impresionante, el poder que tiene la banca.


¿Quién será entonces el que asuma el marrón? Los nuevos prestamistas: el Banco Central Europeo, o sea los presupuestos mancomunados de todos nosotros, que, llegado ese momento, veremos subidas de impuestos de infarto y una ingente cantidad de recortes en los gastos sociales para enjugar la parte de deuda fallida que nos corresponda en el agujero subsiguiente que contraerá el BCE.


Codorníu.

2 de junio de 2011

Cuando llegué a Madrid en el año 41, regresé a casa de la patrona donde había estado algunos años atrás, previos a la guerra. Vicenta no me puso ninguna pega; pues me quería mucho, y yo a ella. En esa misma finca, en el primer piso, vivían la madre y una hermana del que luego sería mi jefe. Por medio de la patrona me recomendaron a este hombre que era el dueño de una empresa de fabricación de muebles. Un día, me mandó llamar a la tienda, me dijo las cosas de las que me tenía que encargar y me entregó las llaves. Se conoce que estaba deseando soltarlas. Cuántos bolsillos de los pantalones me han roto.
 
Desde el primer día me hizo encargado de todo. Tenía que abrir a las ocho, porque venía la mujer de la limpieza. Los demás entraban a las nueve. A partir de ese momento, supe que tenía que trabajar una hora más que los demás. El jefe me dijo de palabra que teníamos que arreglar esa diferencia, pero se murió sin acordarse de lo prometido.

Yo era el comodín de la empresa. Es triste; pero al final llegué a la conclusión de que no ganas nada portándote bien. Eran soberbios y abusaban de que escaseaba el trabajo. Si te conviene, lo haces, sino ya sabes dónde está la puerta. Así aguanté cuarenta años, hasta que me jubilé. El hijo del jefe era distinto, daba gusto trabajar con él. Me mandaba a los bancos a retirar dinero. Allí ya me conocían y me daban los fajos de billetes sin contarlos. Una vez me dieron cinco mil pesetas de más (una fortuna). Se lo hice recontar al jefe, y le salía lo mismo. Recuerdo que llamé al cajero y le dije que si no le cuadraba la caja, que no se preocupase que lo tenía yo.  El hombre no sabía cómo agradecérmelo, porque si les faltaba lo tenían que poner ellos.

Por aquel entonces, andaba por Madrid mucha gente de Galicia. Los domingos nos íbamos a San Antonio de la Florida, donde había baile y lo pasábamos muy bien. Por aquel tiempo, conocí a chicas muy formales y me salieron varias para casarme. Sin embargo, pensaba que mientras no ganase lo suficiente, para verla pasar hambre ya bastaba con que la pasara yo solo; porque antes las mujeres no tenían trabajo como ahora, y tenías que pensar en eso si tenías dos dedos de frente.

Por fortuna, me fue bien en este planteamiento y cuando me casé en el año 42, ya tenía un salario que nos daba para vivir a dos personas. Ese año lo recuerdo especialmente, porque se pasaba mucha hambre: el pan escaseaba y el racionamiento te permitía apenas una barrita del tamaño de una mano para cada familia. No se sabía de qué harina estaba hecha, pero mejor no preguntarlo. Algunos habrán amasado fortunas en aquellos momentos. La gente por la calle parecían esqueletos de delgados que estaban.

(continuará...) 

Pepe, padre.

14 de mayo de 2011

El final de la guerra me pilló en Guadalajara. Tuve unos días de permiso y al volver, ya no estaba mi brigada en la Casa de Campo. Cuando di con ellos, ya intuí que nos aguardaba lo más duro. A los que venían de las trincheras daba pena verlos, pues se les caía la carne en pedazos del frío. Allí estuvimos varios meses, hasta que un día nos mandó formar el comandante y dijo que nos deshiciésemos de cualquier papel, signo o emblema comprometedor que lleváramos encima.


Cuando estuvimos listos, salimos en columna andando hacia un punto donde teníamos que entregarnos. No escribo nada más de esta parte de mi vida, porque de aquellos momentos hay suficientes fotos por las hemerotecas para saber de la desmoralización que nos aplastaba. 


Al llegar a Teruel, fuimos concentrados todos en la plaza de toros, donde aguardamos la llegada de un militar del ejército de Franco, que entre burlas del tipo: "Aquí no falta pan para nadie", o "Rojillos, ahora os repartiremos unas cuartillas para que nos pongáis dónde estabais cuando empezó la guerra", nos recordó por un megáfono que éramos los perdedores.

Después de rellenar aquel documento, nos dejaron ir provisionalmente; aunque teníamos que presentarnos en otro campo de concentración en Madrid, que era el lugar que yo había puesto en el papel. Mi cuñado, que le había pillado segando el golpe militar y se había incorporado a una columna de milicianos, ya había tomado la decisión de marcharse a Galicia como fuera. Decidí acompañarle 40 kilómetros hasta Villalba, atravesando toda la Casa de Campo a pie. No había otra posibilidad: el tren estaba inutilizado por los bombardeos, con todas las vías retorcidas y levantadas.

Por el camino encontré una pluma estilográfica y, con mucha paciencia, probé a ir borrando el documento que llevaba encima desde Teruel. Conseguí hacer una obra de arte minuciosa y logré cambiar la palabra Madrid por Lugo.  Ahora pienso que tuve que hacerlo muy bien; porque luego pasé todos los controles, que fueron muchos, y coló. 

En uno de ellos, se nos unió un desconocido con el que fuimos charlando sobre todas las penurias que llevábamos acumuladas. Como no teníamos confianza, le dijimos sólo que la guerra nos había pillado segando y que, aunque llevábamos dinero republicano no nos servía para nada, como era verdad. El hambre (hay que sentirla para comprender lo que es) ya nos tenía medio desfallecidos, porque nadie nos vendía una barra de pan con nuestro dinero. Aquella persona se compadeció de nosotros y nos dio medio duro: dos pesetas y cincuenta céntimos en monedas franquistas. Muchas veces he deseado poder encontrarme con él para agradecérselo con creces, pero nunca le volví a ver, la vida tiene esas cosas. Alguien o algo se lo habrá devuelto como se merece. Gracias a aquel dinero fuimos comiendo pan hasta llegar a casa de mi hermano, a Lugo, quinientos kilómetros. 


No recuerdo bien los días que tardamos en llegar. Hubo tramos del trayecto en los que podíamos coger trenes; sin embargo, cada equis kilómetros nos hacían bajar muchas veces para llevarnos a cuarteles de la Guardía Civil, donde nos tomaban declaración. Cuando nos dejaban en paz, habíamos perdido ya el transporte y teníamos que esperar a  otro, que no sabíamos cuando pasaría. Fueron muchos días durmiendo por los andenes.

Al final, llegamos a la aldea. Cantidad de gente se acercaba los primeros días para preguntar por sus familiares. Era un goteo continuo: venían de muchos lugares a la redonda gentes de lo más dispar. Para ellos, yo era mucho más que una carta o un  correo personal, ya que durante tres años la comunicación había estado interrumpida. Pero aquello no fue fácil. Yo había cosas que no podía contar; sobre todo una clase concreta de malas noticias. Imaginad: parejas que se rehacen con nuevas personas, mientras las mujeres seguían aguardando a maridos que posiblemente no volverían. 


Lo que faltaba para terminar el año 39 y todo el año 1940 lo pasé en casa de mi hermano cavando monte para ganar tierra cultivable. En esta zona se seguían cosechando únicamente patatas, maíz, centeno, avena, nabos…  A nosotros se nos ocurrió sembrar trigo, que por los alrededores no se veía y estaba muy cotizado. Fue una idea excelente, pero un trabajo muy duro. Me sangraban las manos, y todas las noches tenía que desinfectarme las heridas con vinagre; aunque luego nos pagaron el trigo muy bien y pudimos ahorrar algún dinero tras la venta de lo que nos sobraba.


Sin embargo, yo no le veía futuro a mi vida en el mundo rural (nunca lo había visto), y decidí volver al Madrid de mi juventud que, en el fondo, era lo que mejor conocía. Así que por medio de mi hermano, que había trabajado mucho para el alcalde (un cacique de la zona), obtuve un salvoconducto para circular por todo el territorio nacional; y en 1941 regresé a la Capital, para entregarme de nuevo a mi suerte.


(Continuará...) 


Pepe, padre.