5 de abril de 2008

"Maestro, son plácidas
todas las horas
que malgastamos,
si al malgastarlas,
cual en un jarro,
ponemos flores" .
.
(Pessoa, Odas de Ricardo Reis)

.
Nada de marisco o esas cosas. Tú no necesitas una compensación tan burda. A medianoche, un café bombón todo lo más, y descansa de hacer flores invisibles con el dedo en el espejo empañado. Hazme caso: siéntate con tu cafelito junto a una ventana, e identifícate con detalles aparentemente insulsos; un hilo de leche condensada que cuelgue de la cucharilla, por ejemplo.

(…)

Sigue su caída perpendicular y silenciosa, y algo que no conoces de ti mismo bajará susurrando «mírame», mientras resbala durante unos segundos. Después, déjale que atraviese la negra presencia del destino individual y, cuando reaparezca, una capa color crema se irá haciendo cierta y cada vez más honda en el fondo del vaso.

(…)

Al amanecer podrás comprobar, que -acumulado con lo de todos- está eso que hay tan callado detrás de cada uno. No es que entonces seas más feliz; pero ya no te sentirás tan solo ante este «jet-lag» ingrávido y vacío.

Codorníu.

15 comentarios:

PIZARR dijo...

Hebras de pensamientos las que hoy nos presentas, agazapadas tras la noche, tras un café... es igual... cualquier momento y cualquier lugar son buenos para escudriñar en nuestro interior.

Por cierto el apunte de Pessoa perfecto para la ocasión, recordándonos que nuestro divagar puede ser fructífero.

UN BESO de tranquila mañana de domingo

ANA dijo...

"Mírame", este tambien soy yo, ese que de vez en cuando se arrancaba a correr y a soñar, ese que olvidaba el suelo que tenía que pisar, y pensaba que le crecían alas...Ícaro de ciudad de provincias saltando por los parques a medio podar, entre las ramas del suelo, pensando en que cabalgaba árboles. Ese tambien soy yo y tú y todos los que atravesamos negras espesuras como noches cerradas a cal y canto, pero que luego reaparecemos pintados de cualquier color,
el crema, el marrón del chocolate derretido en nuestras manos al calor de la piel.
Llenamos las penas de más penas, las nuestras y las del prójimo,
luego cuacharilla en mano,
las removemos en giros de auténtico vértigo y nos bebemos la amargura que no es tanta sabiendo que es la de muchos.
Un beso solidario Pepe,
ana.

-Pato- dijo...

Eso es lo que hago, aquí estoy con un cafecito, sentada frente a una ventana (la tuya) identificándome con tus letrás, perdiéndome en esa foto, mirándote.

Besos Pepe

Rabel dijo...

Domingo que acaba repleto de pequeñas cosas. Gotas de vida que resbalaron despacio en esa taza de café. Yo puse miel a mi poleo para dejar ir ese poquito de maravilla dulce en una siesta que no llegué a dormir. Y en su deslizar, me encuentro lentamente. Con cadencia azulada, algo tristona tal vez, pero entera de nuevo.

Gracias por tu invitación. La recojo y me acerco con inmenso gusto de leer tu juego de palabras hecho bombón y leche condensada. No hay detalle insulso... Beso.

mera dijo...

Hoy vine a contar nubes y no había, no hay manera de aprovechar el tiempo. Buscaré otra cosa en los posos del café.

Sasian dijo...

Y aquí estoy yo, mirando el vaho que de la taza de té intuyo como figuras míticas, esperando que pase el jet-lang lo má rápido posible, mientras escucho la música que tu has elegido para mi.

Un abrazo y gracias por tu visita y palabras en mi casa.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

...Es curioso: según entré en el blog, me quedé enganchada en la foto, hasta me senté en la silla un buen rato. Luego giré la vista al poema y lo saboreé un rato; después, continué la lectura.
me gusta lo que escribes y cómo lo haces, pero hoy te has superado.

Margot dijo...

Delirar lo llamo yo, un constante delirio que me aleja del vacío.

(Bueno, coloquialmente también lo llamo mis pajas mentales pero este es un sitio serio y me lo callo, jeje.)

Beso con vapor en los cristales, cuando escurre, cuando dibuja.

calma dijo...

Así me encuentro yo ahora mismo Pepe, haciendo círculos en el aire, perdida en mi aire, ese que me golpea en la sien...
Y siempre que vengo me tocas el alma. Algo tan simple como "el cafelito", cuántos tomé junto a mi padre... siempre decía "el cafelito".
Cómo no quererte Pepe... y mi cariño, ese lo tienes asegurado, así como mi humilde presencia. De ti, imposible prescindir.
Mil besos, despacito

carlota dijo...

Eso que hay tan callado detrás de cada uno... y la soledad... Parece más llevadero leyendo tu texto.
El preámbulo de Pessoa hace que me tome este día lluvioso desde otra perspectiva.
Besos, Pepe

Lena dijo...

¿qué nombre ponerle a eso que hay tan callado detrás de cada uno ?

A pesar del ruido siempre está.

cariños, Pepe

Marco Marlon dijo...

Habitaré tibiamente tus entrañas para salirme y volverme minúsculo, incompleto, ínfimo. Llenaré de silencio los mares, cruzaré de lado a lado la tierra. Volveré mi vista una y otra vez, para descifrarte y encontrar el canal que me devuelva. Lloraré mis dudas. Me haré más en vientres extraños, para ver el ciclo y elucidarlo. Abdicaré. La tierra me hará suyo, y me abandonará en lagrimas y sudor el agua. El viento me llevará consigo a dispersarme en otros ciclos. El fuego flameará mi olvido

Fermina Daza dijo...

Una vez más, nos invitas a la abstracción, a mirarnos de fuera para dentro, a excavar en las fibras del alma. Nos invitas a sentarnos en ese magnífico rincón que muestra la imagen y contar los minutos de la madrugada en silencio, con el corazón tranquilo y la seguridad de que, al menos, nos tenemos a nosotros mismos.

Abrazos

Maria Coca dijo...

Buenos consejos con mucha filosofía vital de fondo. De lo simple a lo profundo en un segundo. Me embelesan tus letras.

Besoss

Dédalus dijo...

Ese momento y ese detalle son mucho: la ventana empañada, el hilillo de leche condensada pendiendo de la cucharilla... Y la manera de ver la vida que se embosca tras tus palabras.

Abrazo, Pepe.