
Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser.
Mirad:somos nosotros.
Un destino condujo diestramente
las horas y brotamos.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
palabras que luego abandonamos
para subir a más:
Empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o la seña.
Ahora si: Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia:
Pero callad,
quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque callado le doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo todos trajimos
nuestras vidas aquí
para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses
que no sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno,
Ay el tiempo! Ya todo se comprende.
(Jaime Gil de Biedma, Amistad a lo largo)