26 de febrero de 2008

Escribo para impedir la huída.

Vive como si fueras a morir mañana;
pero no dejes de pensar
como si no fueras a morir nunca:
si logras transitar este camino medio,
enséñame


Ignorar a propósito la verdadera cara de los personajes, podría hacernos pensar que la tragedia es lo que no nos sucede, aquello de lo que podemos distanciarnos con sólo hacer patente que en el escenario están los otros.
.
Yo sueño cada noche con que, tal vez, el tiempo se quede detenido en alguna parte; se quede amarrado en puertos que nada saben de negras naves, sino apenas de gabarras y barcazas modestas de poca pesca y aún menos ruido.

Entretanto -ajeno a ese tiempo- multiplico por cero las miradas vacías… o llenas de vacíos; los silencios opacos y sombríos. Y al hacer esta cuenta de tendero de barrio, borro de mi memoria la piel de lo superfluo que sobrenada como esa telilla en la sopa caliente del presente.

Sin embargo, no puedo quitarme los miedos a que algún día esas cosas terminen por caer en mi cuchara, me pillen autómata del mundo, o de la baba, y acaben en mis labios doblegados.

Así que escribo para impedir la huída, consciente de que miro al pasado para que las palabras me encadenen, precisas, y aten mis tobillos troquelados.

11 comentarios:

Lena dijo...

Escribir para permanecer.
Escribir y recordar que la única fidelidad posible es la fidelidad a uno mismo.
Escribir: brújula y ancla a la vez.

besos, Pepe

María Jesús Lamora dijo...

"Yo sueño cada noche con que, tal vez, el tiempo se quede detenido en alguna parte; se quede amarrado en puertos que nada saben de negras naves, sino apenas de gabarras y barcazas modestas de poca pesca y aún menos ruido.
Gracias por compartirlo".

ANA dijo...

Las palabras encadenan momentos, como la noche encadena los días.
Cómo huir de las palabras, cómo escapar de la tentación de escribirlas, de dibujar sensaciones con trazos irregulares y emborronar de vez en cuando alguna servilleta en un café, mientras suena alguna canción que estira de nosotros hacia el pasado?
Es difícil trabajo soltar las amarras de barcos que nunca zarparon de puerto. De esos que permanecen atados de por vida a un noray y a los que les crecen los musgos marinos en sus fondos. Esos silentes fantasmas que nunca acaban de zarpar rumbo al pais de los sueños.
Un beso,
ana.

PIZARR dijo...

Me encanta eso de " escribo para impedir la huida".

Ya ves, a menudo yo escribo para huir...

Un beso desde Bilbo

Clarice Baricco dijo...

Cualquiera que sea el motivo, no dejes de escribir.
Preguntas sin respuestas, latidos del corazón no contestados, tú escribe. Es necesario.
Yo sólo sé que nací para leer. Y leerte es un gusto.

Tomaré en cuenta el director que me sugeriste. Ya urgente.

Abrazos.

-Pato- dijo...

(Siempre me gusta la música que aqui se escucha :)

Y sobre tu escrito, qué decirte que no sea que escribo por lo mismo.

Vos no dejes de escribir (lo hacés fantástico) que evidentemente así va a ser dificil ganarte la puelseada.

Te dejo un beso, Pepe

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

lástima, no tengo los tobillos troquelados y me gusta lo que dices y la escenificación o puesta en escena de tus palabrillas
buen finde

calma dijo...

Ahhh se me olvidó... si quieres pasar, el otro tuve que dejarlo por problemas técnicos, yo no sé si tanta pasión me fulmina los blogs jajaja...de todas formas voy a seguir posteando en blogia, con calma...

http://encalma.wordpress.com

Ispilatze dijo...

¡Cielos!
Descubro que no sólo hay un millón de motivos POR los que escribir, sino PARA los que escribir. ¡Tan distintos! ¡Tan válidos! ¡Tan propios!
...y al fin, los miedo son TAN parecidos...

Maria Coca dijo...

Escibes para retener sensaciones colgadas del tiempo. Y al hacerlo, las compartes con el viento.

Besos desde mi orilla.

Inuit dijo...

Parece un texto zen,(el lila).
No a la huída, no está permitida.
Auroras