7 de enero de 2008

De nuevo, un barco de papel...

Hoy es el día de las devoluciones, de los cambios, de llevar a meter los bajos a los pantalones regalados. De desmontar los abetos de plástico rama por rama, de guardar las bolas, las estrellas. De enrollar los cables de las luces, las tiras de espumillón; de recoger las tarjetas con sus palabras de cariño. De devolverlo todo a su sitio, donde -embalado y subido a los trasteros- regresa a su morada inconsciente en lo oscuro.
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Prefiero no pensar demasiado. Recojo la escalera y me dejo caer en el tresillo. Cierro los ojos, cruzo las piernas, me duermo y sueño. Tal vez nunca dejé de hacerlo en estos días.
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Al despertar, miro a mi alrededor. Mis ojos giran en círculos como un barco de papel flotando en un charco de invierno... Sé que algo me falta, tengo esa sensación: falta... salir de esta locura, recoger esta cabeza de cometa que me ha puesto el consumo. Tirar del hilo, regresar a mí mismo. Descender. Ir bajando. Colgado de un racimo de globos, intentar no ser brusco. Sobre todo con uno. Despacio, muy despacio, decir: 'Lo siento, me fui por unos días'. Y terminar por preguntarme muy bajito antes que nada baladí lo impida: '¿Quién soy?, ¿Quién era hasta hace nada?'
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6 comentarios:

Rabel dijo...

La navidad se pliega en una caja y duerme un sueño pactado sin problemas. La mía resultó descolorida y solitaria. No cambiaré cosas que yo misma coloqué en la alfombra. Pero me miré en sus voces pequeñas de abrazo intenso. Y mereció la pena. La próxima vendrá buena, más acompañada tal vez. O no. Pero vendrá para todos.

De nuevo normalidad de ida y vuelta. Saludos.

Clarice Baricco dijo...

Estamos saudades? sintiendo nomás.

Me he puesto al corriente de tus textos últimos. Cuánta melancolía, me gusta, me gusta.

Te abrazo soleadamente.

-Pato- dijo...

Esa respuesta sólo está en tus manos y con seguridad ese tambien sos vos.

Estos días todos hemos estado un poco haciendo las mismas cosas unos con mas lucecitas otros con menos, otros disfrutando de estas fechas, y otros no tanto.
Tradiciones, familia, recuerdos, infancia, mil motivos nos llevan a meternos en la rueda del consumo y la fiebre navideña.

Ya pasó.

Espero lo hayas pasado bien y ahora, a ser lo que sos :)

Besos

Ispilatze dijo...

¡Qué distinta, tanta navidad! Tardé aún un par de días en retirar las únicas tres grandes figuras de madera que adornaron nuestras "fiestas". Y es que llevamos la fiesta (que llamamos de la "familidad") por dentro. No comulgamos especialmente con adornos y algarabías... si no las sentimos. Pero pusimos, eso sí, varias velas por casa. Velas de olor y bonito aspecto que querían ser un homenaje a muchas ausencias. Sí. Llegarán más navidades, tal vez con más compañías: ninguna es igual que otra.

carlota dijo...

Me sonreía leyendo este post porque yo me he pasado las fiestas entre el trastero y los armarios. A mí me da por recoger, por intentar poner orden, por tirar muchas cosas... Y acabo preguntándome lo mismo que tú.
Vuelvo a felicitarte por lo bien que comunicas lo que llevas dentro.
Sigamos pues.
Un abrazo

Fermina Daza dijo...

Ha sido una gratísima sorpresa descubrirte. Tienes un blog lleno de vida cotidiana, quizá por eso llegas con tanta facilidad al corazón. Hasta el título es precioso: "Aguas abajo". Y escrito además con esa caligrafía infantil, y coloreado con los alpino seguramente. Escribes con muchísima naturalidad, parece que más que leyéndote me lo estás contando tú mismo. Te felicito.

Saludos

Irene