8 de diciembre de 2010

Ya tenemos, a la vuelta de la esquina, la temida inflación entrando por la única puerta que no se puede cerrar: los alimentos. Una mala noticia para la gente de a pie que de momento no lo vive en toda su crudeza, porque las empresas del ramo están asumiendo las subidas sin repercutirlas por razones de estrategia.

Y no es que sean unos santos... qué va, qué va. Es que temen vender todavía menos si trasladan la subida de las materias primas a los consumidores.

Estamos viviendo, sin darnos apenas cuenta, un proceso larvado de pérdida de poder adquisitivo vía inflación, del que nos iremos enterando gradualmente... de forma lenta. Se trata de un método taimado y cruel, que no nos permite ni siquiera ser conscientes para evitarlo. A este proceso los técnicos lo conocen como la “parábola de la rana hervida”, que traducido al cristiano consiste en que  si a una rana se la echa en una olla con agua muy caliente, pugnará por saltar y escaparse; mientras que si la ponemos en otra con fuego mínimo y vamos aumentando lentamente la intensidad del calor, la rana no percibe el cambio y muere sin poder intentar algo para salvarse.

Los seres humanos reaccionamos de la misma manera si nos aplican una transformación repentina. Por el contrario, nos vamos adaptando si nos saben “colocar” los cambios paulatina e inteligentemente.

Al loro, amigos: ajustes salariales pedaleando cuesta abajo a tumba abierta y precios escalando las paredes de nuestras casas con nocturnidad y alevosía. 


Vaya cóctel.

Codorníu.

8 comentarios:

Pato dijo...

Ni me hables que acabo de regresar del supermercado
Acá ya somos todos ranas hervidas, nos estan cocinando a fuego lento desde que tengo uso de razón.

Besos Pepe!

FLACA dijo...

No sé por qué esa parábola de la rana me suena tan conocida. ¡Ay, Pepe!, ésa es la historia de mi vida acá en el sur... ¡Imaginate vivir toda la vida con el sueldo docente siendo víctima de ese método!... Ojalá que tu olla no vaya a llegar al punto de ebullición, es lo único que se me ocurre decirte, además de que te comprendo con toda mi alma de pobre de siempre.

Un abrazo, amigo. Y ánimo, que siempre hay cosas buenas en nuestras vidas comunes para hacernos olvidar que nos están cocinando en la olla a fuego lento.

Gregorio Omar Vainberg dijo...

Pepe,
de eso por estos lados, conocemos bien, esos pequeños periodos de estabilidad aparente, y despues esa cosa de " a fuego lento", pero creo que ya, despues de tantos años, nos hemos dado cuenta del juego.
Un abrazo, y me ha gustado la ranita de origami

Xumpéter dijo...

Qué lejos han quedado los buenos propósitos y la necesidad de intentar alejar los factores especulativos de los productos agrícolas. Este tema ha quedado bastante olvidado, supongo que adrede. Con los precios de bastantes alimentos en máximos históricos, el daño que se puede causar en muchos países pobres puede ser mucho más grave que la recesión económica que vivimos en Europa. Es lo que tienen las armas de destrucción masiva monetarias: pueden acabar causando más muertos que una guerra.

mangeles dijo...

Pues muy interesante lo de la rana hervida- Y muy cierto-BESOS PEPE

mera dijo...

Diferencia entre gusano y serpiente. El gusano es invertebrado (Creo). Un abrazo.

gaia56 dijo...

Vivíamos por encima de nuesras posibilidades?
Buen fin de semana.
Un beso.

made dijo...

Uno se acomoda poco a poco a los cambios .
Es la ley de la supervivencia.¿Cómo cambiar lo que no se puede ?
¿No será que aún no tenemos carencias ni necesidades reales.?
Un saludo