29 de marzo de 2010

Se acerca el Día del Libro, y a veces no sabemos muy bien qué regalar. Entre adultos es menor el problema. Pero los críos no tienen por qué recibir regalos que supongan una oportunidad perdida. La edad ideal para introducir los clásicos universales es a partir de los once años: La isla del tesoro, Veinte mil leguas de viaje submarino, El hombre invisible, Alicia en el país de las maravillas, Colmillo blanco, Robinson Crusoe, Los viajes de Gulliver

Si nuestros preadolescentes lograsen enganchar con estos títulos, serían asiduos lectores para el futuro.

Además de los libros de siempre, también disfrutarían leyendo Ben quiere a Anna, de Meter Härtling, una novela donde se plasma de manera magistral el auténtico deslumbramiento por la vida, que ocurre más o menos a esa edad. Se encuentra en Alfaguara, al igual que Konrad o el niño que salió de una lata de conservas, una genialidad de Christine Nöstlinger, que propone una historia tan absurda como divertida y llena de ternura. También en la misma editorial se encuentran bastantes títulos de Roal Dahl. Entre otros, el conocido Charlie y la fábrica de chocolate; aunque bien se podría aconsejar toda la obra de este autor.

En el catálogo de Siruela hay dos títulos fantásticos: El perro que corría hacia una estrella, de Henning Mankell; una narración poética, inteligente y comprometida sobre un joven cuyo retrato no será fácil borrar de nuestra memoria. Y Kafka y la muñeca viajera, de Jordi Sierra i Fabra; un viaje al corazón juvenil, a la inocencia y a la veracidad de los sentimientos.

La aventura es un tema predilecto a esta edad, que ayuda a descubrir el placer lector. De este género, sería una buena elección cualquiera de estos tres: Ronja, la hija del bandolero, editada por Juventud; un relato fantástico de Astrid Lindaren; un canto a la naturaleza, la tolerancia y la amistad. Carta al rey, de Tonke Dragt, en Siruela, que reúne un montón de historias en un mundo lleno de reinos y lugares imaginarios; y que a pesar de tener cerca de 400 páginas, no se hace larga en absoluto. El señor de los ladrones, de Cornelia Funke, en Destino, otro libro muy interesante, con mucha acción e intriga, que engancha desde el principio; aunque también es un volumen extenso.

Otra buena opción para los lectores más avanzados es el misterio y el terror, siempre eligiendo títulos de calidad. Los escarabajos vuelan al atardecer, de Maria Gripe, es una apasionante novela de intriga y misterio plagada de aventuras insólitas, descubrimientos desconcertantes y un final del todo inesperado. Está editada en SM. Cuando de noche llaman a la puerta, de Xavier P. Docampo, es un libro editado por Anaya que se hace corto. Está formado por cuatro relatos -en la más pura tradición del cuento oral-, en los que la vida de los personajes acabará convirtiéndose en pesadilla. Por último, es muy recomendable El misterio de la isla Tökland, de Joan Manuel Gisbert, editado por Espasa Calpe. Este título es un magnífico volumen lleno de momentos de inquietud y tensión; y una apuesta segura que, sin duda, gustará a todos los amantes de este género.

Codorníu. Literatura infantil a partir de 11 años.

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10 comentarios:

FLACA dijo...

No podés imaginar cuánto aprecio tus guías de lectura, aunque no soy maestra y ya no tengo niños chicos. La lectura ha sido una parte importante en la educación que he tratado de dar a mis hijos; siempre supe que un libro que los fascinara era mucho más que una auto eléctrico o una muñeca que hablara. Hice cualquier sacrificio para comprarles todos los libros que pude; y nunca recibí satisfacción mayor que la carita de Mariana cuando le traía un libro de regalo.

En el Liceo he tratado, también, de que la biblioteca tenga buenos libros que atrapen a los jovencitos de más de doce (románticos, de misterio, de aventuras). Crear buenos lectores es formar seres que piensan.
¡¡¡Qué bueno que todavía haya maestros así!!!...

TORO SALVAJE dijo...

Gracias por las recomendaciones.
La de María Gripe también me la han recomendado.
Saludos.

mangeles dijo...

Pues muy interesante. Los escarabajos vuelan al atardecer, es un título que dan ganas de leerse....


Muchos besos, Pepe..y Feliz Semana Santa.

made dijo...

Me encanta esta entrada!
También valoro el esfuerzo de documentación que arrastra.

Seguro que si elegimos bien, haremos buenos lectores.
Miles de gracias.
Besos

Inuit dijo...

Buenos días república independiente de sus letras. ¿Sabe?, yo me compro Ben quiere a Anna, por si acaso.
Un placer sus cosas, claro, las buenas.
Inuits

-Pato- dijo...

Ya mismo estoy fotocopiando tu post para tenerlo a mano y al pasar por la librería ¡¡Pum!! zamparme dentro y preguntar por alguno de estos libros.

Sos un capo Pepe, mil gracias por estas recomendaciones son de un valor inmenso, lo sabías?

Besos.

mera dijo...

Querido Pepe Urbanita;
De acuerdo en todo, pero se me ocurre que lo mejor para fomentar la lectura sería prohibirles a los niños leer en casa, así harían "librón" en plazas y jardines, organizarían pandillas de lectura y dejarían todo hecho un asco de marcadores y bolsas de librerías.
Un abrazo, maestro.

Marple dijo...

Codorníu? eres docente? Siempre te leo en los comentarios pero si no es por la Flaca nunca había entrado en este blog:
maravillosas fotos a la izquierda!, (te las robo para guardarlas en mi carpeta)
buenísimas ilustraciones!
El contenido de lo que he leído que por ahora es poco, me ha gustado mucho.
Este año empecé a dar clase a niños de 11 años así que trataré de buscar los libros que recomiendas.
Lamento decirte que no creo lean los clásicos , es decir, si no están condensados.
De todas maneras, no pretendo que mis alumnos hagan lo que yo hice hace medio siglo:)

un abrazo

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

... Buenos días corasó. La editorial siruela la considero un poquito editorial de culto, la he seguido de cerca y mima los libros que editan. No son libros baratos, pero tienen calidad; gracias por la info
Un besin de café

Gregorio Omar Vainberg dijo...

Pues Pepe he leido mas o menos a esa edad, algunos de esos clasicos, y he viasjado por los de Emilio Salgari, la serie de Sandokan me acompaño en aquellos tiempos, y lamento mucho haberme quedado debiendo Alicia en el pais de las maravillas, y tanto lo lamento, que aún hoy sigo sin leerlo.

Un abrazo