1 de noviembre de 2016

«Tener conciencia no me obliga a tener teorías sobre las cosas: me obliga, tan solo, a ser consciente» 
        Fernando Pessoa

He necesitado décadas para comprender la relación que guarda lo percibido con el testigo; lo que hay entre la imagen en el espejo y el espejo en sí mismo. La mera comprensión por inferencia lleva toda la vida: ahí está Sísifo para atestiguarlo. Pero si lo que se pretende es ir más allá y conocer la realidad cara a cara, como ha de ser (prescindiendo de los conceptos que se interponen, deshaciendo los nudos que trenzaron símbolos sobre símbolos), ya no se le puede poner una fecha al momento final.

Cuando ya tenía una idea de lo que era La larga marcha –una parábola maoísta de los sesenta– Saleta me cambió el contenido y me fue rellenando por dentro con otros materiales, sin saber ni cuáles ni cuántos ni hasta cuándo. Se parece mucho esto que hizo conmigo a subir sacos de cemento, obrar las rozas, meter los cables, instalar lámparas, bombillas, interruptores, darse de alta en la compañía; resolver imprevistos a ciegas, sin saber lo que va a tardar la negra oscuridad en ceder, en irse abriendo delante de los faros...

En esta época del año, no solo aparecen por los cajones sus gafas redondas de espejo al ir guardando la ropa de verano... ahora también se me va la tarde leyendo renglones en servilletas arrugadas hechas bolitas...  cual inventario de todos los ruidos que deambulan por la conciencia, como brujas que pasan volando por delante de la luna llena.
Codorníu.

2 comentarios:

FLACA dijo...

"Recuerdos que volaron lejos
o que los armarios encierran;
cuando está por cambiar el tiempo,
como las heridas de guerra,
vuelven a dolernos de nuevo.

Los recuerdos tienen
un perfume frágil
que les acompaña
por toda la vida
y tatuado a fuego
llevan en la frente
un día cualquiera,
un nombre corriente
con el que caminan
con paso doliente,
arriba y abajo,
húmedas aceras
canturreando siempre
la misma canción". J.M.Serrat."Los recuerdos"
Aunque más no sea en el reflejo del espejo de las lentes de sus gafas, siempre es grato ver aparecer a Saleta.
Aquí ya estamos guardando la ropa de invierno. Un abrazo, querido Pepe.

Codorníu dijo...

Querida Flaca, qué sorpresa más dulce.
No sé nada de tu vida, y lo llevo muy cuesta arriba.
Cuando tengas un momentito acuérdate de ponerme unas letras, que necesito una actualización, jaja.
Un abrazo a toda la familia, y otro para ti.
Codorníu.