8 de noviembre de 2010

En el fondo sabemos todos que cada vez que se mira al pasado, sólo puede regresar de allí una voluta de humo. El día que conocí a Xéxpir en… bueno; qué más da... El caso es que Xéxpir ha sido uno más de los “personajes” que hace muchos años dieron vestido, casa y comida a mis mundos internos. Si decide replicarme al leer por aquí estos renglones que salpican su nombre lo comprenderé perfectamente. Hasta hoy, a mi Xéxpir, al holograma, no quise sacarle de la tranquila oscuridad del inconsciente. El otro, el de carne y hueso, existe en ese otro escenario que llaman la realidad los que buscan objetivar las cosas. Está ilocalizable, pero existe. Quizá abriendo los ojos de sorpresa en algún cíber perdido del mundo... si es que me lee. 
Aquel Xéxpir que yo recuerdo amaba la intriga, el velo, los disfraces, lo oculto: tal vez por eso escoge seguir agazapado. Un tipo impredecible, desconcertante... Incluso de sí mismo, que es como se está "fuera de control" de verdad. Fijarle unas coordenadas sería algo tan inútil como tener localizada en qué parte del cuerpo está el alma. Saleta seguro que coincide conmigo y sonríe desde sus nuevas praderas de caza. Como sabéis, Chumpéter y yo fuimos solos a llevar sus cenizas a Corrubedo. No sé cómo se enteró; pero allí estaba Xéxpir, sentado a cierta distancia, manteniéndose a raya claramente al abrigo de una pequeña duna, fumando. Como esos indios que seguían a las caravanas, desde lejos, en las películas del Oeste.
Codorníu
Codorníu..

7 comentarios:

Pato dijo...

Pero qué bien se siente cuando dejás entrar aire a ese interno mundo tuyo.

Besos.

FLACA dijo...

Y acá estoy yo, Pepe, sin fumar (eso creo que nunca más) pero viendo con satisfacción aparecer como de la bruma de aquel faro uno de estos mundos tuyos literarios que tanto me ha gustado visitar y compartir. Permanezco casi "como esos indios", "sentada a cierta distancia" a ver si de la orilla del mar o de la penumbra de la taberna aparece Xéxpir (cómo me cuesta escribir este nombre que nunca había visto en mi vida) y lo empiezo a conocer.
Un abrazo.

P.S. Esta es la tercera vez que intento publicar el comentario. Espero sea la vencida.

mangeles dijo...

Pues esperemos que XÉXPIR quiera mostrarnos mundos internos...

Muchos besos

mera dijo...

Quiero también dar la bienvenida a Xéxpir. Un abrazo.

mangeles dijo...

Por cierto...el Xéxpir ¿es pariente de CHESPIR?...O es una casualidad?¿?

Más besitos y apapachos

Chumpéter dijo...

Mangeles, se dice Shakespeare...

FLACA dijo...

Lo de "veranito sabrosón" será en Cuba o estará dentro del imaginario ibérico, porque aquí -¿cómo te lo puedo decir?- en media hora cambió el tiempo cambió y hace un frío de morirse. Espero que no sea por mucho tiempo porque el verano lo deseo a full.

Y leyendo los comentarios de este lugar me entró una duda: ¿el tal Xéspir, a quien deseo conocer, es el Yecspir que ya conozco de Hamlet, Macbeth, Romeo y Julieta, etc.?

Un abrazo que quiere ser estival.