27 de junio de 2009

Ella, que se conformaba con escuchar a la hora de la cena lo que se colaba por los patios de luces en los descansos de un sencillo batir de tortillas, ahora está de nuevo sola, reñida con el pasado, y buscando la manera de ganarse la vida por caminos donde sabe que los demás no la encuentran ni la necesitan. Como siempre, no dispondrá de mucho tiempo; el imán de este juego absurdo hará que -tarde o temprano- tropiece con alguien que haga sombras chinescas en las paredes de su corazón: lo sabe, y tiene que aprovechar al máximo este breve paréntesis sin dioses.
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Pero antes que el abrazo de una tenaza machacona la obligue a vivir de nuevo con la mente en el yunque, la mujer que salió de aquella mujer, da un paseo junto al lago del Retiro, y se va deteniendo -al atardecer- ante las imágenes cosificadas que le devuelve el agua. Una a una, despacio, muy lentamente, se va despidiendo de todas.
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Por último, corta de una pedrada esa quimera alargada del “uno más uno” que enhebra la memoria. Y cuando el estanque al fin se llena de ondas, siente que ya está lista de nuevo para ser, sin más, la suma de muchos pasos y de muchos otros…
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Medio anestesiada por esa libertad -y por la botella de Havana que ha robado en un híper-, se duerme en un banco al borde del verdín donde emergen los ojos de una rana inmóvil. Al despertar, siente a su lado el aliento recurrente de otra vida similar a la suya: un príncipe de los desastres que la mira encantado desde un saco de dormir azul claro, su color favorito.
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Ese mero concepto (un holograma producido por su propia mente) la toma de la mano hasta una cafetería de cuento de hadas donde les sirven para desayunar otro naufragio anunciado con la leche templada: un desencuentro más que sumar al amargo currículum de yoes.
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Codorníu.
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12 comentarios:

FLACA dijo...

¡Qué imponente!...Qué manera de describir esos momentos de soledad, de deshacerse para rehacerse, entre una historia y otra, entre un yo y el otro del "ramillete". Palabras sencillas, y ni una de más o de menos. Perfecto. Más que el sentido de lo que leo, lo que se me queda es una sensación. Sos un genio,Pepe. Y como bien dice el refranero popular, nunca falta un roto para un descosido

El Cigala, lo máximo. Y más para esta ocasión.

Mañana finalmente no trabajo, pero voto en las internas de mi partido. Siempre voto, aunque esta vez no sea obligatorio no me gusta desaprovechar ninguna ocasión.

El lunes comienzan los 15 días de vacaciones de invierno, supongo que allí ya habrán terminado las clases y estarán disfrutando del calor y del mar. Yo no tengo libres más que dos días, pero trabajaré menos horas. Aprovecharé a leer todo lo que tengo en el debe.
Un abrazo.

lys dijo...

Es como una continuación de tu penúltimo post. Seres que habitan un reino donde la botella ayuda a huir, a cambiar de personalidad o de vida. Todo en un instante.

Y nosotros los del otro reino no podemos hacer nada, o no queremos o quizás no nos importan lo suficiente como para ponernos todos, toda la población del mundo en huelga de hambre.

Un beso.

alfaro dijo...

Ay, esos paréntesis sin dioses, y sin nada, y sin Havana, sin ningún tipo de anestesia, ser la propia diosa, eso debería bastar, y sin embargo, no siempre basta.
Pues es un buen retrato sicológico.
Un beso.

Yeli dijo...

He pasado a saludar y volveré...
Hermosas fotos!
Un abrazo
Yeli

TORO SALVAJE dijo...

Realmente extraordinaria la secuencia de hoy.
Esas sombras chinescas en el corazón me dejaron tocado, también el príncipe de los desastres y los naufragios cotidianos.
Exquisito.

Saludos.

Lena dijo...

¡¡¡¡Un naufragio en el café con leche!!!!

¿Cómo puedes describir tan bien el fracaso?

La soledad de un par de ojos que miran a una cucharilla dar vueltas dentro de una taza...

Me quedé pegada, congelada en ese momento...

Ay Ladrón de alientos, Mago de la pluma, traductor de momentos mínimos, de penas máximas...

Brujo, que eres un brujo...

Soberbio texto!

besos en cascada numérica....

marisa dijo...

"para ser, sin más, la suma de muchos pasos y de muchos otros…"
Qué frase más maravillosa, y qué texto pepe, no tiene desperdicio.Te mando un beso muy muy grande

mangeles dijo...

Pepe, yo...ya sabes, a veces, me pierdo entre las metáforas,...pero la veo...la veo triste...

Recuerdo esos sonidos de batir tortillas...de mujeres en sus cocinas...de vidas dedicadas a no se sabe muy bien a qué.

El otro día, una ama de casa me decía: "Yo sería feliz no teniendo que hacer la comida todos los días...no puedo imaginar lo maravilloso que sería no tener que hacer comidas todo el día".

¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que las mujeres lleguemos a eso, mujeres exclavizadas en una cocina, y sin posibilidades de salir de ella?

Vidas rotas, sin ningún sentido.

Esperemos que al menos, a tú chica, el próximo que le haga figuras chinescas en su corazón, sepa valorar lo que vale un ser humano.

Un besazo amigo

media luna dijo...

El Havana nunca será un buen compañero, y sin embargo a veces es el único que puede acompañarnos aunque sepamos que nos llevará a desayunar otro naufragio anunciado con la leche templada. ¿No será siempre el mismo yo que se repite?
Desgarradora historia contada como sólo tú puedes contarla.
Un abrazo.

mera dijo...

Visito, como siempre, tu nostalgia. Es como el efecto doppler. La frecuencia aumenta en la medida que te acercas a la fuente de emisión.
Un abrazo amigo.

PIZARR dijo...

Jooo... Pepe...

Que me traspasan tus letras cada día más y más.

Que siempre llego despues de la Flaca y esa mujer es como mi otro yo... porque repetiría una tras otras sus palabras.

Flaca... ¿ tendremos un origen común que desconocemos ?... jajaj

Paréntesis sin yugos, tiempos en los que para ser, no necesita sumarse a nadie...

Quizás algún día aparezca ese alguien que haga que las sombras chinescas en las paredes de su corazón permanezcan para siempre.

Un abrazo grande

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Te dije que presentía que habías vuelto del más allá y este texto me confirma que tus letras vuelven a revolotear por las realidades; magnífico trabajo.
Un besazo, te lo has ganado