
Cuando leas o escuches algo despectivo acerca de los temas políticos y la Política recuerda esto:
La etimología de la palabra "Político" es de lo
más curioso y, al tiempo, de lo más importante a reflexionar:
"Polítikós", para los griegos,
significaba todo aquello que concernía a la "polis", al estado, a los
ciudadanos como colectivo. Un asunto "político" era todo aquello que
tenía que ver con la ciudadanía, con el bien público.
Para diferenciar los asuntos de todos ("polítikós"), de
los que no lo eran, utilizaban la palabra "idiotikós", que significó
en un primer momento algo así como "personal
o privado".
Con el tiempo, a todos aquellos ciudadanos que no querían
saber nada del estado o del bien público y común (o sea, de la
"polis"), se les acabó llamando "idiotes"; y esta palabra
terminó por ser lo que nosotros entendemos por "idiota": tonto de
baba, leño; persona “sin luces”; alguien que no ve más allá de sus narices...
En resumen, que para aquellos griegos de la Antigüedad -donde
nació la Cultura con mayúsculas- todos aquellos ciudadanos que despreciaban o
no se esforzaban por el bien público, eran unos i-dio-tas. Sí: no te asombres,
has leído bien: ¡¡Unos auténticos idiotas!!
Y
ahora, dime: Si Platón y Aristóteles –nuestros
admirados padres de la Civilización Occidental- levantasen la cabeza y se
empadronaran en Getafe o en Moratalaz...
¿Qué dirían al ver esta sociedad idiotizada?
Codorníu.
¿Qué dirían al ver esta sociedad idiotizada?
Codorníu.