5 de febrero de 2012



Si digo pan

y mi poema no convoca

a los hambrientos a la mesa,
es porque la palabra ya no sirve
y la poesía exige otro lenguaje.



Si digo amor

y mi poema no provoca
una tormenta de besos y canciones,
es porque la palabra perdió su magia
y la poesía debe buscar una nueva voz.



Si digo vida

y mi poema no revienta
un alba de luceros y primaveras,
es porque la palabra quedó sin dioses
y la poesía debe estar al servicio del hombre.



Si digo libertad

y mi poema no revoluciona
la conciencia de los sedientos de paz,
es porque la palabra dejó de ser instrumento
y la poesía está obligada a cambiar de poetas. 



Gilberto Ramírez Santacruz,  (Ava-í, Paraguay, 1959) 
  

4 comentarios:

FLACA dijo...

Yo espero que sea los que siempre nos queda, la palabra. Si no para qué todo.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Buena letra, buena musica... un besote mi querido amigo

Anónimo dijo...

Hermoso de verdad, te da un subidón de melancolía, gracias.



RV

carmen jiménez dijo...

Me cambio a Gilberto. Y ahora voy a felicitar esos ciento un año.
A veces se echa de menos a los amigos de siempre.
Un abrazo.