18 de octubre de 2008

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"Cuando quise volver,
ya no sabía donde estaba.
Hasta que algunas aves se levantaron
de los árboles nudosos. Y volaron
señalándome
la dirección
que necesitaba"

...................(Raymond Carver)

Su vida fluyó sin detenerse como una corriente de agua.

A falta de un mar pegado al pie de la ventana, el hombre sin móvil buscaba un riachuelo para el último tercio (como dicen los filósofos hindúes), pero sólo le fue dada una carretera seca a la intemperie. Aún así, cuando la tarde se ponía, tomaba el asfalto que sube al cerro e iba extendiendo a ambos lados un mantel rosa bajo los rayos oblicuos de un sol imaginario. Desde arriba, sobre esa hora (más o menos), las monstruosas siluetas de las fábricas del polígono suavizaban su dureza, y hasta se diría que se conmovían destensando el rayo con el que le vigilaban a diario.

A pocos pasos de él, en la hierba sesgada de la cima, a veces se posaban algunas hojas recién arrancadas por el viento. Su corazón, apenas ya del tamaño de una arbequina, cruzaba con ellas una sonrisa maliciosa y rápida. Pero (cuando se acercaba, intrigado) en su lugar tan sólo hallaba –diseminadas e insensibles a las caricias de la brisa otoñal- unas rebanadas de pan Bimbo y el cobre verdoso de las circunstancias, que iban tomando ya el color azul de los sueños.

Codorníu.
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23 comentarios:

calma dijo...

Y mi se me encoge el corazón siempre cuando te leo, qué poderío tienen tus textos. Corazón es lo que te sobra a ti para sentir y plasmar sentimientos y vida al borde de la tierra o a orillas del mar.
Comer en un restaurante como el de la imagen, ayuda a hacer la digestión, seguro...precioso ese aspecto modernista que tiene, o a mi me lo recuerda.
Un beso

alfaro dijo...

Preciosos los versos de R. Carver.
Qué suerte llevar la misma dirección que los pájaros.

Por favor, dime ¿qué es una arbequina? qué bien suena esa palabra, no será ¿arbejo, arbeyo?

parece el paisaje tardío de la industrialización visto desde lo alto y desde lejos.

Un beso

Codorníu dijo...

CALMA: estuve repasando de nuevo aquel París del Último tango de la mano de Cortázar y me atrajo esa foto.

ALFARO: la "arbequina" es una variedad de aceituna de fruto más pequeño que las consabidas picual, hojiblanca o manzanilla.

Un beso para las dos.

alfaro dijo...

Gracias..., cuánto sabes de las aceitunas, para mí son todas igual, con hueso o sin hueso, con anchoa o con pimiento...
Gracias, otra vez.

Ironías de la vida. Mª Jesús Lamora dijo...

Casualidades de la vida: Estoy leyendo un libro de Carver.
Un abrazo, ya sabes, siempre para ti.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Paris, Paris... da para mucho esa ciudad si nuestros dedos se conjugan con la sensibilidad.
Oye, corasó, piensa que soy una pardilla, pero no sé qué es una arbequina, lo he buscado en mi diccionario y no viene. Dime...
Un besote y buen domingo

mangeles dijo...

Tienes un blog bellísimo. Lleno de fotos en blanco y negro maravillosas...lleno de cantantes conocidos y reconocidos desde el alma...y unos CUADROS MARAVILLOSOS...

Y escribes muy bien...te pongo un link para seguir disfrutando de tú creatividad.

Te había visto en comentarios pero en negro...pensé que no tenías blog...hoy al ver en el blog de Pizarr ese dibujo tan bello que has puesto...he dicho...voy a ver si tiene blog... y me alegro de haberlo hecho.

Un beso ý feliz domingo

Codorníu dijo...

Mª ángeles: Lee en los comentarios, más arriba.

Un beso.

Lena dijo...

Un corazón de arbequina.

(Precioso)

Dalí decía que le gustaría que Gala fuera una aceiutuna para poder comersela.

Letras llenas de onirismo, Pepe.

(Me encantan)

Parece que los hechiceros y los ladrones de aliento escriben mientras sueñan.

5, 4, 3, 2 1....BESO!

mera dijo...

Otoñal, maestro.

FLACA dijo...

Por qué será que "para el último tercio" tantos deseamos "un mar pegado al pie de la ventana".
Hermoso relato, Pepe. Y del restorán ni te digo. Cuando vi esa foto ya se me empezaron a segregar los jugos gástricos pensando en las delicias que podría comer allí.
Un beso.

Laura dijo...

"diseminadas e insensibles a las caricias de la brisa otoñal- unas rebanadas de pan Bimbo y el cobre verdoso de las circunstancias, que iban tomando ya el color azul de los sueños."
Me encanta esta última parte. Me evoca muchas cosas.
Un saludo

PIZARR dijo...

Aqui, la chica del último tango, te comunica que esta muy bien, que no se ha perdido, aunque perfectamente podía haberlo hecho... quizás un día de estos... ME PIERDA...

Y que vuelvo siempre para leer tus cuadros, porque chico, tus escritos son para ver mientras se leen.

Y que estoy con Lena, a veces tus escritos parecen salidos de los sueños

Un beso de vuelta

-Pato- dijo...

Un corazón de "arbequina" por estas cosas del idioma, no sé lo que es, pero me lo imaginé pequeño y sin embargo al leerte yo lo siento tan tan grande Pepe, que si la arbequina es pequeña, no es así tu corazón, o el de él, que bueno, ya sabemos...


Besos

mangeles dijo...

HOLA PEPE...pues ni leyendo comentarios anteriores me situo...pero tranqui..una que es un poco PAVA...pero veo por aquí mogollón de conocidos...

BESOS

mangeles dijo...

Jajjaa ...perdón...ahora ya me he aclarado jejeje...lo de LEE COMENTARIOS ARRIBA era para M Ángeles Cantalapiedra no para mí jejeje...y era por lo de que la arberquina es una clase de aceituna..jjejee...es que a una ya se le olvida a esta leer bien jejeje..

besos..feliz Martes

FLACA dijo...

Pepe: el Tata actualizó. Creo que te va a gustar. Un beso.

Maria Coca dijo...

Me encantan esos versos de Carver. Y éste texto que como pisa el cielo pisa la tierra. Y vuela entre un mundo mágico y otro demasiado real.

Besos, amigo.

Inuit dijo...

Codorníu ,
Ese hombre padece de gerontofobia.
No cree en la vida que posee y destila su corazón.
Tendríamos que bañarlo completamente desnudo en las aguas cristalinas y puras de la vida que respira.
¡Crecerán olivos de su corazón de alberquina!.....(el aceite es buenísimo, esencia perfumada)
Inuits

SUREANDO dijo...

He quedado cautivada por este blog, por su contenido, sus imágenes y por su música.
Volveré.

Sibyla dijo...

Qué bien suena esa palabra, "arbequina", al oído y a los latidos de mi corazón cuando te leo.

Tu texto está empapado de añoranza, nostalgia de esos lugares que dejaste atrás, y es que Cuba no tiene nada que ver con nuestras grandes urbes...

Que disfrutes feliz del otoño que ya nos envuelve.

Un beso del color de los sueños:)

FLACA dijo...

Pasé a dejarte un abrazo.

Sofía dijo...

Me inspira tu manera de escribir, y las imagenes, cómplices.
Te sigo.