25 de julio de 2008

En este hotel tocó Beny Moré
la noche que Al Capone
perdió los pantalones
a la ruleta rusa con Fidel.


...Y afuera, las viejas banderas
llamando a las trincheras
desde el mural añil de la pared
donde una mano ha escrito
"Haydée, te necesito"
sobre la boina mítica del Ché.

.....................Joaquín Sabina

Con la vista clavada en esta foto -una más de tantas que he traído de este viaje-, contemplo, decepcionado, lo que ya intuía de antemano. He colgado ésta al azar, ya que en ninguna logré captar lo que quería. Al menos eso me parece al verlas ahora.
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"Los ojos llenitos de ayer" sólo aparecen reflejados en el espejo de la entrada, aquí mismo; contra la pared, como siempre. La maleta cerrada, es testigo mudo de lo que digo. No me atrevo a saltar el candado y descorrer las cremalleras. Aún no... aún no puedo.
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Qué difícil retener la vida, decía Heráclito. Me ha venido de golpe a la cabeza este hombre. No, no me refiero al griego. Heráclito es un cubano con el que conversé de la vida y la "muelte", y del presente eterno en la barra del Floridita. Qué razón tenía, por cierto.
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En ninguna foto ha sobrevivido la emoción con que mis ojos y mis manos acariciaron las fachadas despintadas, las estampas atemporales, la chapa de los coches de los años cincuenta, las gentes, la odisea vital de sus transportes, las estatuas, los parques...
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Tantos pálpitos vividos estos días y, apenas pasadas unas pocas horas, ya sólo puedo contarlo con palabras. Qué lástima. Lo iré haciendo poco a poco... cuando salga de dentro. Como la música en vivo que supo atraerme desde cada local en el preciso instante en que mi piel naufragaba en medio de ese formidable calor caribeño tan húmedo y pegajoso...
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...con un daiquirí en una mano, y "El siglo de las luces" de Carpentier, en la otra.
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Codorníu.
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15 comentarios:

Inuit dijo...

Bienvenido Codorníu,
Te leo alegre y eso me gusta mucho.
Necesitabas, la luz, el sol, la gente caribeña.....como la sal, entran y vitaminan.
Inuits

carlota dijo...

PUes sí, bienvenido, Pepe.
Sabina dice también en una canción que "al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver...".
Mirar atrás... ni pa coger aliento. Eso dicen... Pero los que bailamos con la melancolía, a veces no atendemos a razones.
Besos

alfaro dijo...

"Qué difícil retener la vida"
dejemos que ella nos retenga
cerremos los ojos y dejémonos llevar..., el verano no es una mala estación para ello.
Un beso.

Lena dijo...

Parte de mis (mil) orillas son cubanas.

Daiquirí en el Floridita.

Carpentier me gusta en El Reino de este Mundo...

Has vueo, ladrón...

Ahora me voy yo...

Abrazo muy fuerte tu melancolía...

Dos besos cariñosos(te eché y te echaré de menos)

Lena dijo...

vuelto...(dedos torpes los míos)

brujaroja dijo...

Qué bueno verte por aquí. Me alegro muchísimo de recuperarte y encontrarte con un equipaje de recuerdos, sensaciones, y emociones que nos irás dejando para hacernos vivir contigo todo lo que ha pasado por tus ojos. Aunque no haya quedado en las fotos, que no siempre son capaces de atrapar el alma de las cosas.

ana dijo...

Feliz retorno a las trincheras Pepe,
mientras tanto, los ojos se nos iran llenando de ayer y de lágrimas, que son saladas como el mar, y bajan directamente a la boca del recuerdo atlántico.
Un beso,
ana

Sasian dijo...

Precioso, esperado y alegre regreso Codorníu.
Que ganas tenía de leerte de nuevo
Suele pasar eso de las fotos. Seguramente no reflejan lo que tu sentiste pero, te aseguro que invitan a visitarla.
Y la alegria caribeña, el daiquíri, Heráclito y Carpentier...

Un abrazo

PIZARR dijo...

Se te echó de menos, mientras los daiquiris y los Heráclitos te hablaban.

No sabes como te envidio. Es mi asignatura pendiente. Tras mucha familia en Cuba, no va quedando nadie a quien el día que me decida a hacer ese viaje, poder visitar.

Quizás no te digan a ti las imágenes lo que quieres oir, pero a nosotros con seguridad nos evocan aquello que tú captaste al hacerlas.

Un beso Pepe

FLACA dijo...

Cuando leí tu comentario en mi blog creí que ese "aquí" era "allá" y no "ahí", por eso te respondí con un email.
¡Qué maravilla!... Cuánto comprendo que no quieras abrir las valijas y que encuentres esa cara tuya en el espejo.Ojalá que sea un chiste eso de que andabas con El Siglo de las Luces en la mano,ojalá que hayas abierto todos tus sentidos sin dejar escapar nada
para traer en tu interior toda
aquella poesía.

Ya sé que las fotos no logran apresar todo lo que uno percibe, no captan el entorno, los olores, los ruidos, la música, la emoción , los latidos; pero qué lindas te quedaron. Y te aseguro que, aunque no sea todo, transmiten lo que es aquello.
Me encantaría, si no es un atrevimiento de mi parte, que pudieras subir las que quisieras compartir al Picasa para que pudiéramos dar un paseíto por La Habana a través de tu mirada.
http://picasaweb.google.com
Por ahora, gracias por el daiquirí en El Floridita.
Y siempre es grato pasar y estar
un rato en este sitio disfrutando
de las palabras, la música y las imágenes.
Un abrazo.

Sasian dijo...

vuelvo aqui, a mi banda sonora,para volver a escucharla, para reconocer nsotalgias y no lo puedo creer, me equivoco o son Claudina y Alberto Gambino?.

No se si son casualidades pero, este rumbo nuevo, también, si tengo suerte, me lleva a La Isla.

Un abrazo

Verbo... dijo...

Dicen que Cuba y Puerto Rico
son de un pájaro las dos alas.

Nunca he estado en La Habana Cuba, pero aqui en Puerto Rico tengo amigas y amigos cubanos.

Saludos,
me llevo por un rato ésta música para mi blog, me hace bien al alma.

Gracias, las imágenes que subistes me han recordado a Puerto Rico en los años 40 y 50.
Codorniú te encontré desde el blog de Lena y te vengo leyendo, a veces en silencios y en otras comento ♥

M.

FLACA dijo...

Para los que no saben:DEBEN HACER DOBLE CLICK EN LA FOTO QUE APARECE EN LA IZQUIERDA, donde dice "La Habana", seleccionar "proyección en diapositivas" y darán un hermoso paseo con Pepe por La Habana.

FLACA dijo...

Pepe:
...sin palabras. Me pongo de pie, me llevo la mano derecha al corazón e hinclino la cabeza.Sin hablar, emocionada.Aplaudo.
¡¡¡IMPRESIONANTE!!!...
La verdad es que llegar de trabajar, después de un día como tantos que no es fácil, y darse este paseíto por la Habana vieja, mientras escucho a Silvio es algo maravilloso.
Te vas a reír, pero algunas calles de la Ciudad Vieja de Montevideo se parecen con La Habana.Fijáte en las fotos de Montevideo que tiene desparramadas por su blog el Santi en sus divagues.
También te vas a sonreír, pero mi hija de veinte afirma que esta canción que suena mientras te leo, y que sonaba cuando yo tenía veintipico, es la mejor de Silvio.Es más, me dedicó esa estrofa que dice "tú me recuerdas el prado de los soñadores..." en un cuaderno que me regaló para que anotara las ideas, reflexiones y ocurrencias para escribir en el blog.A él lo he visto y escuchado en vivo en Montevideo.
Me mató la foto de Hemingway en El Floridita. También la del daiquirí.Si estuviera dando clases aún, se la mostraría a aquellos alumnos de 6º de Arquitectura
(preuniversitario) que tuve hace muchos años y sigo guardando en mi corazón y que, cuando fui a empezar en clase "El viejo y el mar", aparecieron en el aula con una guitarra sin que se las pidiera;les dije "chiquilines, pachanga no",pero me cantaron una canción maravillosa que habían inventado sobre la novela.
Bueno, esto está lleno de cosas emotivas así que me voy despidiendo.
Sólo espero que después de estas vacaciones, Codorníu,por un tiempo no vuelvas con la pálida de siempre, que vengas y me cuentes que en el mar había luna llena y noche estrellada y que te subiste con Saleta en la barca de tus cuadros y te diste un paseíto feliz, y que al otro día tomaron sol despreocupadamente y se dieron hermosos baños en esos mares de Galicia.
Yo, mientras tanto, voy a prender la estufa a leña para mitigar e3l invierno de estas latitudes y a calentar ese guiso de lentejas que hice ayer y me quedó - como dicen ustedes- "de puta madre".
Como quien dice, no se conforma el que no quiere.
Un abrazo.

mera dijo...

Comprendo tu sentir sobre la Habana, a mi lo que más me gustó fué la gente. Los edificios son reparables. Respecto a lo demás me sentí como una monja de clausura, que a los sesenta años descubre que dios no existe. Es lo que tiene ser creyente en que las cosas pueden cambiar. Un abrazo.