Esto no es un blog de cine. Entre otras cosas, porque no me considero -ni soy- ningún experto. Digamos, que tan sólo me aproximo a un aficionado que va a ver una película una vez por semana. Además, en esto del cine, todo es muy subjetivo, muy particular... Y lo que le entra a uno hasta el corazón, a otro puede ser que le deje indiferente.
Las circunstancias han hecho que pase estas vacaciones sin moverme de casa; quiero decir, sin ir a lo de siempre: unos días a la playa. Como contrapartida, he podido disfrutar de mucho tiempo libre, que en otro momento de mi vida hubiese utilizado en escribir y leer, por este orden.
Sin embargo, este verano me pedía el cuerpo algo más pasivo en consonancia con la etapa que atravieso. En cierto sentido, todo "timing" vacacional no es más que el encaje de una gestalt que persigue ensamblar sus piezas. En esta ocasión, por fortuna, el cine me pasó una clave para armar el rompecabezas; aunque el toque oriental está yendo a cargo de un fisio de Singapur que hace milagros.
Volviendo al cine. Me gusta rebuscar en las películas que han pasado desapercibidas. Aún no ha terminado agosto y ya he visto más de cincuenta. Cuando las estrenaron estaría mirando hacia otro lado. No todas son recomendables, claro está; pero, tras un primer balance, me atrevo a entresacar algunas “joyas”, por si alguien se encuentra en uno de estos momentos en que su latido se parece al mío. Estas son las que me han dejado una buena impresión:
Cine español: El cielo abierto, El pájaro de la felicidad, Ficció, La vida de nadie, Sólo mía, Las horas del día, La educación de las hadas, Vida y color, Frío sol de invierno, Éxtasis, La primera noche de mi vida y Sólo quiero caminar.
Cine internacional: Chloe, En la ciudad blanca, XXY, La tregua, Exótica, No te muevas, Deliciosa Martha, El dulce porvenir, El aura y Trois coleurs (kieslowsky).
Para terminar. Estoy seguro que si vierais un bote que pusiera en su etiqueta 'Gao Le Gao', os sonaría muchísimo por todo: el diseño, los colores, los materiales... y enseguida descubriríais que se trata de nuestro popular Cola Cao, que está teniendo un éxito soberbio por tierras de Marco Polo. Pues bien, 'Gao Le Gao' no es una traducción literal, sino una expresión en chino mandarín que significa Grande Felicidad.
Vaya, me he complicado un poco para deciros algo tan simple como que espero que estéis 'Gao Le Gao', es decir, disfrutando.
Codorníu.