10 de octubre de 2018

No somos un fenómeno que se manifiesta en la Consciencia, sino que somos Consciencia manifestándose como el fenómeno que creemos ser. En el fondo, solo hay que estar "siendo".

- No te hagas la víctima. No le eches la culpa de lo que sientes a ese mundo hostil que inventaste fuera de ti. Solo tú has deseado lo que ves.

La paciencia de Saleta es infinita. Esto que me dice ahora, me lo ha repetido innumerables veces, hasta que he terminado por aceptar que "sentir" es darme cuenta que únicamente yo estoy sosteniendo esa manera de ver. Por más que lo parezca, nada externo tiene el poder de provocármelo desde fuera. Solo yo pierdo la paz de manera ilusoria cuando así lo decido, viviendo la vida desde la escasez, aceptando la imagen mental de una víctima de este mundo hostil. 

- En caso de ser víctima de algo -me interrumpe- es de tu propia percepción. Únicamente tú has decidido lo que sientes.

Aparece al instante, más rápida que un relámpago, para cogerme de la mano entre la niebla y guiarme de nuevo por el camino del discernimiento.

Lo que hasta ahora llamabas "sentir" tenía un culpable fuera: un infortunio, una persona,  algo externo... Ahora ya sabes que está en tu mano verlo de otra manera -me dice al oído-. De ti depende atreverte a mirar los miedos escondidos que no te decides a sentir.  

Mi relación con Saleta data de siempre, por más que hacia mi juventud encontrase una figura externa que, fruto de mis proyecciones, encarnó sus características. Pasado ese periodo de mi vida hubo de hacerse a un lado, y ella eligió cómo. 

Saleta es la Mente correcta, el Maestro Interior, el recuerdo de la Verdad. Mal comparada -porque es mucho más que eso- es un perfecto GPS, un faro que me redirecciona suavemente siempre que saltan las alarmas.
Codorníu.

16 de julio de 2018


No hay mundo, no hay tierra, no hay nada... En el fondo es eso, al final todo es mentira. El único sitio donde existes es en tu cabeza...
"Paul Auster, "El palacio de la luna".

Estaba  apoyado en el aféizar. Muchos kilómetros por encima de los tejados, la luna, lo único presente, iba limpiando detrás de mí las conchas, las piedras y los cuarzos. Unos segundos antes, alejándose cada vez más, me había parecido escuchar el taconeo de sus camperas al andar faenando.


Movido por un resorte, abrí la puerta y bajé los escalones de dos en dos -a punto estuve de despeñarme a trompicones.

Llegué justo en el instante que el muelle de la puerta entornaba la hoja. Un puré plateado, resultado de mezclar la espesa niebla del pasado con la luz de la luna pintaba un mundo exterior dando sentido a las formas: rotulando los buzones, trepando por las paredes, poniendo bajo mis pies todos los descansillos...


Retrocedí hasta hincarme el pasamanos en la espalda para no perder a Saleta. 

7 de mayo de 2018

En un campo 
soy la ausencia de campo.
 
Así sucede siempre.

Donde quiera que esté
soy aquello que falta.
 
(Mark Strand, 26 poemas tempranos)


Cuando oí que me dijo «Donde siempre», por un momento se me fue la mente a mi Achuri. Pero enseguida me di cuenta que se refería a mucho antes, cuando yo volvía de Santiago y el 27 me dejaba cerca de Argumosa.

Cruzando el semáforo, sentí su voz que añadía: «En el octavo banco de piedra». Con esto último, aunque lo decía todo, no me decía tampoco mucho. 

Entre Saleta y yo las palabras se empleaban, únicamente ya, para concertar una cita muy especial, porque nadie me esperaba en el banco bajo ninguna forma física. 

Recuerdo aquellas veces que hablábamos en sueños en la plaza de Agustín Lara. Entonces me dijo que tenía que aprender a conocer lo desconocido, «lo que, siendo tú, no se conoce de sí mismo; aquello que no se puede definir de ninguna manera y bajo ningún formato».

Para nosotros -en este sueño que llamamos 'mundo'- lo que llamamos conocer es hacerle un traje individual a algo o a alguien. Ahora, eso ya no tenía sentido; aunque sí otro significado, el verdadero: sentir la Presencia consciente, sentir al Ser consciente de ser. Sentir que existes y que eres el espectador sin forma ni identidad propia.

Codorníu

5 de marzo de 2018

El gozo del Ser es la alegría de ser consciente.
              Eckhart Tolle. 



Aquellos susurros  caminando por Lavapiés caen como una piedra en un pozo al que no se le ve el fondo. Solo se escucha ese plof en el agua cuando se produce el  insight.

Es grande Saleta. Realmente me siento afortunado sabiendo que me lleva de la mano. Hoy, por ejemplo, me estuvo explicando con mucha paciencia las tareas para aumentar la devoción por el Yo Soy -esa sencilla Existencia sin forma- para que la sabiduría no se quede en algo meramente intelectual. 

- La sensación de ser no es un objeto de conocimiento -me dijo caminando por Argumosa-. No es algo a experimentar, pues ello exigiría un conocedor. La sensación de ser solo puede Ser. Te lo diré de otra manera: Solo 'podemos' Ser la sensación de ser, y Eso es lo que somos. Todo lo demás es ilusorio.

Codorníu.

25 de febrero de 2018

Mi padre cumplió 107 años el día diez de este mes. 

Sopló las velas y 'escuchó' algo del Cumpleaños feliz

Desde hace un año por estas fechas, se puede decir que ha perdido casi todos los sentidos.

Pero no me cabe la menor duda de que la vida es vida hasta el último instante.
Pepe.