10 de febrero de 2011.
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Mi pensamiento primero es para mi madre, que siempre está en mi corazón; aunque hoy, más... infinitamente más.
Para nada me ha hecho falta el despertador, levantado como estoy desde las cinco; contando los minutos para darle por fin ese montón de besos y abrazos con el que vengo soñando meses atrás; preparándolo todo a escondidas como si fuese para un hijo: los regalos de los Reyes Magos saliendo de debajo de las camas en el último instante nocturno. Aunque sé que lo que más le va a impactar es el encuentro sorpresa con los familiares que vienen desde Galicia. No sé si se huele algo, creo que sí. Veremos qué pasa con el mundo emocional. ¡Podrá con todo: es un resistente!
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Mi pensamiento primero es para mi madre, que siempre está en mi corazón; aunque hoy, más... infinitamente más.
Para nada me ha hecho falta el despertador, levantado como estoy desde las cinco; contando los minutos para darle por fin ese montón de besos y abrazos con el que vengo soñando meses atrás; preparándolo todo a escondidas como si fuese para un hijo: los regalos de los Reyes Magos saliendo de debajo de las camas en el último instante nocturno. Aunque sé que lo que más le va a impactar es el encuentro sorpresa con los familiares que vienen desde Galicia. No sé si se huele algo, creo que sí. Veremos qué pasa con el mundo emocional. ¡Podrá con todo: es un resistente!
Apenas tengo ya tiempo para seguir escribiendo, amigos míos. Me quedan diez minutos para vivir un momento muy especial y no quiero hacerlo sin vosotros. Habéis sido (y sois) mi segunda familia y os llevaré conmigo en este abrazo.
Codorníu.






